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Pasadizos elevados, una buena Alternativa de accesibilidad

18 mar 2017 / 00:02

Nuestras ciudades siguen caminando hacia el futuro y aunque resulte algo paradójico, sus avances incluyen volver un poco a ese pasado arquitectónico de la Europa renacentista, en el que comenzaron a construirse pasadizos volados entre edificaciones.

Aunque hoy Guayaquil y otras ciudades del país cuentan con pocos puentes entre dos edificios, arquitectos y urbanistas pronostican que este tipo de obras se multiplicarán en los próximos años, por ser de gran utilidad y funcionalidad.

En un entorno urbano, un pasadizo elevado es un tipo de puente incluido o cubierto entre dos edificaciones de altura, que entre otras funciones protege a los peatones contra la climatología. Quienes los construyen son generalmente empresas y por lo tanto no son del todo espacios públicos. En la mayoría de los casos conectan los primeros pisos sobre el nivel del suelo aunque a veces son mucho más altos, como el de las famosas torres Petronas de Kuala Lumpur, en Malasia.

El espacio en los edificios conectados por los pasadizos se dedica a menudo al comercio. Las áreas no comerciales con edificios próximos asociados, tales como campus universitarios, pueden a menudo tener pasadizos elevados o túneles que conectan edificios.

Un ejemplo de esta alternativa de accesibilidad en Guayaquil es el puente entre Mall del Sol y el centro comercial del hotel Sonesta, interconexión que permite unir estratégicamente a las dos plazas comerciales que, aunque tienen clientes con distinto poder adquisitivo, se complementan entre sí.

Y en el sur de la ciudad, uno de sus atractivos es precisamente el paso peatonal que enlaza al Hospital Alcívar con la Torre Médica Eduardo Alcívar Andretta. En las noches la obra se ilumina con luces led que alumbran también al sector de las calles Azuay y Coronel.

Luis Valero, director de la constructora que diseñó y construyó en 2012 este pasadizo, dice que aquí se dieron dos condiciones necesarias para hacer una obra de esta índole: que las edificaciones tengan un mismo dueño y que los usos de los dos edificios sean compatibles.

El también arquitecto e ingeniero civil, Felipe Huerta, sostiene que la respuesta que debe dar el diseñador, en este tipo de obras, “se debe basar en las condiciones del espacio físico del entorno-trama urbana, paisaje, clima y a la función que el edificio posee para crear la arquitectura del enlace en todos sus componentes.

“No es racional ni legal - acota- impedir en niveles bajo tierra o aéreos, que se produzca una accesibilidad eficiente, segura, estética y técnicamente bien concebida a edificaciones que por sus demandas de flujos de usuarios se requieran”.

En el plano estrictamente constructivo, hacer un paso elevado entre dos edificios implica cierta afectación en estos porque son los que reciben la carga puntual del paso elevado. Las alternativas son: hacer una estructura adyacente o reforzar el edificio, subraya el arquitecto Valero, quien recuerda que al construir la Torre Médica Alcívar ellos contemplaron el peso que tendría el puente, mientras que en el hospital, que ya estaba hecho, le construyeron una estructura al lado para que soporte el puente, que es de un peso equivalente a los pasos peatonales elevados que se construyen en la vía pública.

Daniel Barros, un ingeniero civil que ha participado en la construcción de grandes pasos peatonales sobre avenidas de Guayaquil, estima que el peso de un pasadizo entre torres es más liviano y menos costoso, pues muchos no requieren de escaleras o rampas ni trabajos de pilotaje. “Más o menos el peso por m2 es de unas 2,5 toneladas”, dice el técnico.

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