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Infidelidad, ¿es posible continuar juntos?

Ecuador ocupa el segundo lugar en Latinoamérica en cuanto a infidelidades se refiere y el 68 % de las traiciones sucede en el trabajo.

26 ene 2018 / 00:00

Cenicienta vivió feliz para siempre con su príncipe azul y Mulan y el General Li Shang estuvieron juntos hasta el final de sus días o por lo menos esa es la versión que Disney contó. Afortunadamente, estas tradicionales princesas no se enfrentaron a una de las disyuntivas que, en la vida real, separa a muchas parejas: la infidelidad.

La psicóloga clínica Susana Torres de Rumbea la define como “el máximo dolor que puede ocasionar la persona amada”. Tradicionalmente, en la cultura occidental se representa una versión monógama del amor, por lo que una traición de esta índole tiene un alto impacto en la vida de los afectados. Luego de descubierta o confesada la infidelidad, la pareja se enfrenta a un dilema ¿terminar la relación o continuar?

Torres cree que sí es posible continuar juntos y reencontrar el camino a la felicidad, sin embargo, considera que se debe poner énfasis en evitar propiciar un escenario para la infidelidad, como una relación insana, en la que no se valore a la pareja, o la falta de diálogo.

Perdonar no significa seguir juntos. El perdón es necesario para superar la infidelidad y sanar las heridas, pero eso no asegura que lo construido se pueda salvar. La terapeuta familiar María Narváez indica que el primer paso debe ser buscar un especialista, porque el engaño ocasiona problemas como la baja autoestima o la depresión. Por su parte, Torres de Rumbea indica que no es solo la persona traicionada la que sufre, sino también quien ocasionó el dolor, porque sobre él se cierne un sentimiento de culpa.

La sexóloga y psiquiatra Consuelo Camacho asevera que, basándose en sus 35 años de experiencia, el 70 % de las infidelidades termina en separación si el “desliz” lo cometió una mujer, mientras que ellas tienen mayor predisposición a perdonar. Cuando el hombre es causante de la traición, la cifra se invierte y el 60 % de las féminas accede a volver a intentarlo.

Ecuador es un país catalogado como “infiel”. Un estudio efectuado por la firma Tendencias Digitales concluyó que el 63 % de los latinoamericanos había traicionado a su pareja en alguna ocasión. Los ecuatorianos ocupan el segundo lugar en ese ranking. El 10,5 % de esta población confesó haber cometido algún tipo de infidelidad.

En cuanto al lugar en el que más ocurre, una investigación británica determinó que el 68 % se lleva a cabo en el entorno laboral. Camacho afirma que esto se debe a que junto a los compañeros de trabajo se pasa gran parte del día y se forman lazos afectivos que podrían conllevar a involucrarse sentimentalmente.

La sexóloga indica también que el proceso de perdón demora entre 12 a 18 meses, tiempo que podría extenderse según las condiciones de la infidelidad. Recalca, además, que para seguir, ambos se deben comprometer mutuamente a que se volverán a respetar y que conversarán sinceramente sobre sus sentimientos.

Ayuda constante

Si ha decidido dar una segunda oportunidad y continuar con la relación, entonces deberá comprender que es importante contar con un terapeuta de pareja. Será él quien evalúe los progresos y la salud de la relación.

Comunicación sincera

Reconstruir la relación es un trabajo de ambos, por lo que es necesario que exista diálogo permanente, en el que se especifique cuáles son las cosas que afectan sus lazos. Intente, cada vez que pueda, ponerse “en los zapatos del otro”.

No sea paranoico

Evite indagar cada movimiento de su pareja. Los episodios de inseguridad y desconfianza pueden aparecer con mayor frecuencia, producto del miedo a volver ser traicionado, sin embargo, trabaje en que los celos no lo dominen. Podría provocar que su pareja se sienta acosado y los intentos por recuperar el amor sean inútiles.

No caiga en comparaciones

No es recomendable usar al tercero como referente. Realizar preguntas como ¿es mejor que yo en la cama? o ¿qué tiene ella que no tenga yo? Contribuirá a mermar la autoestima de aquel que recibió la traición. Además que se fijará una obsesión y un sentimiento de competitividad.

¿Es diferente cuando ellas son las infieles?

Infidelidad, ¿es posible continuar juntos?

Culturalmente existe el prototipo de que el hombre es quien tiende a ser infiel. No era un prejuicio injustificado, la ciencia lo confirmaba. Un estudio realizado por el instituto Kinsey de la Universidad de Indiana, en los primeros años de los 90, determinó que el porcentaje de infidelidad masculina era superior a la femenina en aproximadamente 10 puntos.

Sin embargo, en una década las relaciones extramaritales han evolucionado y la equidad de género también ha llegado a esta área. Una reciente investigación, llevada a cabo por la plataforma de citas extraconyugales ‘Second Love’, encontró que el 66,7 % de las mujeres confesó que había sido infiel, mientras que en el caso de los hombres, el 68,7 % admitió haber traicionado a su pareja.

Los expertos aseveran que las personas dividen la infidelidad en dos tipos: la sexual, que consiste en encuentros físicos sin que intervengan los sentimientos, y la emocional, en la que uno de los dos confiesa haberse enamorado de su amante. Los sexos difieren en qué tipo de infidelidades son más propensos a tolerar.

Según un estudio efectuado por un equipo de investigadores de la Universidad de Chapman en California (EE. UU.) y publicado en la revista científica ‘Archivos del Comportamiento Sexual’, a los hombres heterosexuales les molesta, en mayor medida, la infidelidad sexual. El 54 % de los encuestados ratificó esta premisa, frente al 35 % de las mujeres. Por otro lado, ellas son las que más se enfadan por la infidelidad emocional (la cifra asciende al 65 %, en comparación al 46 % de los hombres).

Varios expertos consultados por EXPRESO aseguran que aunque estos sondeos fueron hechos en Estados Unidos, podrían ser aplicables al país. Afirman que la diferencia se debe, sobre todo, al contexto cultural, debido a que la imagen masculina es “fortalecida” cuando se tiene más de una pareja, mientras que la femenina es minimizada con adjetivos despectivos que reprochan sus acciones. Indican, además que cuando los hombres son traicionados, su “ego” se ve lacerado.

A LA CARTA