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El lado oscuro de un escándalo monárquico

El exesposo de la reina Letizia publica una novela donde se adivinan detalles de su vida en común y lo que llevó a su divorcio.

11 mar 2018 / 00:00

Han pasado más de 14 años desde aquel 1 de noviembre de 2003 en el que la Casa del Rey anunció el compromiso del heredero al trono, el príncipe Felipe, con Letizia Ortiz, periodista y plebeya.

Pero algo que tomó a la futura reina por sorpresa fue el interés que provocaría su pasado. Porque todos tenemos uno, pero para algunos es casi obligado que se conozca lo menos posible. Y ella tenía uno; liberal, no declaradamente monárquica y divorciada, es decir, con un exmarido real, con recuerdos reales, fotografías reales y amigos reales que no convenía que hablaran indiscriminadamente.

Los medios de comunicación, por ende, tenían una presa: Alonso Guerrero, el exesposo de la futura reina de España, su antiguo profesor de secundaria, a quien estuvo unida durante años y con quien se casó y de quien se separó un año después.

Este mantuvo el silencio, uno que ahora rompe con ‘El amor de Penny Robinson’, una novela que, sin duda, protagoniza.

El protagonista se llama como él y su amor de juventud se desdobla en dos personajes: Laura y Nené. Dos mujeres que se adivinan una: Nené, una joven seductora e inquietante que le enamora; Laura, una ex que le traiciona y a la que describe como alguien dispuesta a cualquier cosa después de su divorcio. El gancho está servido porque resulta fácil buscar, tras este desdoblamiento de personajes femeninos, rasgos que se pueden atribuir a la reina Letizia.

La historia también describe cómo, desde que empezó el compromiso real, los medios “robaron su vida”.

“Mi presente no les interesaba porque existía el riesgo de que fuera yo quien lo contase. Mi futuro aún menos, pero el pasado era otra cosa. Podían inventarlo, ensuciarlo o convertirlo en un despojo”, dice.

El hombre narra partes de su vida también, de sus fracasos, y de cómo fue vivir una casa asediada desde la cual no se podía acercar a la ventana.

“Los periodistas son los únicos que aún ignoran que en este mundo no hay exclusivas. Había luchado por convertirme en escritor y de la noche a la mañana me vi convertido no en un tema, sino en un tópico”.

Sin embargo, lo que cautiva al lector es la relación de este con sus dos amores.

“Estuve a punto de renunciar a la posteridad, por eso empecé a escribir mis memorias. Mirando mi vida, ella era un pequeño margen, una promesa sin asideros que no deseaba que fueran en su busca”, narra mientras describe la fuerte obsesión con Nené, la jovencita en la que se puede adivinar a una Letizia adolescente.

Sobre Laura, en cambio, hay recuerdos. Algunos crueles, otros bellos.

“Había sido yo quien tomo la instantánea, aquel atardecer de verano, mientras ella dormía. Recordé haber buscado el encuadre durante mucho rato y, al despertar, había puesto el automático y me había fotografiado junto a ella, tan desnudo como ella. Pese a proceder con la frialdad de un artista, me pareció que después de haber cruzado el Sistema Solar, la luz de la persiana rayaba su piel como si supiera que no iba a tener mejor ocasión para pertenecer a este mundo”.

‘El amor de Penny Robinson’ parece tratarse más de un intento de exorcizar cicatrices del pasado, pero un pasado sin duda poético y bien escrito.

No obstante, quizá en lo que el autor no pensó fue que en cómo revivir esta historia lo pondrá nuevamente en el ojo del huracán mediático.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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