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Las terapias deben iniciar de inmediato

13 dic 2016 / 00:00

Jorge Andrade trabaja desde hace 29 años en Fisioterapia y Rehabilitación y en este tiempo ha visto casos sorprendentes. Sabe que cuando el paciente le pone ganas a sus terapias, puede ocurrir lo inesperado. A veces, las resonancias magnéticas y las tomografías no dan mucha esperanza de recuperación; sin embargo, la persona lo logra. “Al ver esas imágenes, uno podría decir: pobre de ti, este cerebro no da para más, pero en cambio la constancia gana”, dice.

Y así como alguien a quien se le daba pocas esperanzas, mejora, también puede pasar lo contrario: personas que con pequeñas lesiones no muestran avances, porque se dejan vencer por la depresión.

Aunque parezca extraño, su experiencia le ha demostrado que son los jóvenes los que menos empeño ponen en la rehabilitación. “Es gente que está en pleno apogeo de sus estudios, iniciando una vida profesional y se ven limitados. Se sienten impotentes y se preguntan por qué les ocurrió a ellos”.

Peor si sucede en personas que tienen un poco más de 30 años y están recién pasados. Sean hombres o mujeres no saben cómo manejar la situación, más aún si el accidente cerebrovascular provocó lesiones severas en las que hasta hay incluso que asear al enfermo.

“En cambio el paciente mayor, jubilado, no se quiere morir, y exige que lo lleven a terapia”.

Este profesional explica que para saber hasta dónde avanzará el afectado, hay que saber el tipo de lesión, el sitio en el que se produjo y qué tanto se tomó. Además, cuando se trata de trombos las probabilidades de recuperación se reducen, a diferencia de cuando es hemorrágico.

Y algo clave: es importante el momento en que empieza la fisioterapia (colocación de medios o agentes físicos) y la rehabilitación (el proceso de reeducar al cerebro para que vuelva a aprender la función que hacía la neurona que dejó de trabajar producto del accidente cerebrovascular). “Ese proceso debería empezar en el mismo hospital, en el área de terapia intensiva. Una de nuestras falencias es que se inicia cuando el paciente está estabilizado, esperamos a que esté supuestamente bien y se pierden 20 o 30 días”.

Además, recuerda que en casos como estos debe haber un equipo multidisciplinario, que no solo involucre al médico de cabecera y al terapeuta. Depende del daño que se haya causado.

A LA CARTA