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La Arquitectura se ha vuelto un espectáculo

11 mar 2017 / 00:01

Cuando niño, cada que pedía un juguete sus padres lo motivaban a diseñarlo y construírselo él mismo. Así fue como Eduardo Mcintosh fue descubriendo su pasión por crear. Hoy este arquitecto es quizás uno de los profesionales ecuatorianos más destacados, que pasea sus conocimientos y experiencias por todo el mundo.

Haber sido parte de equipos de trabajo que ganaron prestigiosos concursos de Arquitectura, y a la vez haber participado en obras de remodelación y construcción de deslumbrantes estadios -como el Rey Abdullah (Jordania), Olímpico Sochi (Rusia), Olympique Lyonnais (Francia) y otros grandes proyectos en Ecuador y el mundo- han puesto su nombre y el del país muy en alto.

Fue en la Universidad Católica de Guayaquil que Mcintosh obtuvo su título profesional, luego de lo cual su carrera cogió una senda vertiginosa hacia el éxito. Al tiempo que ejercía la profesión, seguía capacitándose. Así obtuvo nuevos títulos como un masterado en Diseño Arquitectónico Avanzado en la Columbia University de Nueva York y ejercía diferentes roles en compañías internacionales y en universidades de Estados Unidos e Inglaterra.

Este guayaquileño, quien reside en Londres pero trabaja hoy en una gigantesca plaza comercial de Malasia, aprovecha su estancia en Asia para promover allá sus ideas sobre los estadios del futuro que, asegura, no serán tan encerrados y narcisistas como los actuales. “Los estadios son edificios demasiado costosos y grandes, afectan a vecindarios enteros, quizás hasta a distritos... No se debe permitir hacer estadios irresponsablemente y sin un arduo proceso de pensamiento detrás de ellos”, comenta.

Y es precisamente su participación en la remodelación de uno de ellos, el Santiago Bernabéu del Real Madrid, lo que destaca entre sus vivencias, pues pudo conocer de cerca a los jerarcas madridistas y otros secretos de ese club.

Mcintosh concibe la Arquitectura como un descubrir de patrones, entenderlos y ser capaz de construir nuevos arquetipos; y esta disciplina es también “uno de varios lenguajes socio-culturales y como tal tiene un ángulo relacionado con la capacidad narrativa”.

En ese contexto, los seis aspectos que él dice usar para comunicarse son: programa, espacio, forma, estructura, materiales y expresión tectónica.

Aunque considera que hay ejemplos muy interesantes de arquitectura alrededor del mundo, “que busca ser original y con un diálogo interno”, lamenta que, al mismo tiempo, esta disciplina se haya convertido en un espectáculo y que muchos proyectos “hoy son más que nada máquinas para hipnotizar al público”.

A LA CARTA