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El uniforme hecho para la pasarela

Quito /
19 jun 2017 / 00:01

Las obligaciones de la oficina pueden ser divertidas y hasta ‘fashionistas’. En tiempos de recesión económica, algunas empresas iniciaron recortes presupuestarios, desvincularon a varios empleados e incluso disminuyeron al máximo las nuevas inversiones. Otras, en el extremo opuesto, hacen un esfuerzo por mantener a su personal satisfecho para que, pese a la difícil situación financiera, estén contentos en su puesto. Una de las alternativas novedosas es vestirlos con las últimas tendencias de la moda.

Para las compañías que optaron por esta vía, no se trata solo de entregar uniformes con los colores institucionales, que pueden tener calidad cuestionable y de durabilidad escasa. Empresas como Canela TV y Bagó dieron un paso más. Decidieron que reconocidos diseñadores ecuatorianos confeccionen la vestimenta que usarán sus empleados en el día a día.

Es un acto para mimar al trabajador y mostrarle que su empleador tiene interés en que luzca y se sienta bien, admiten los impulsores de la iniciativa. Por lo general, ese tipo de opciones surgen de los departamentos de Recursos Humanos. Ellos gestionan y contactan a los diseñadores que luego se acercan a los empleados.

María Isabel González, representante de la comercializadora de productos farmacéuticos Bagó, hizo ese esfuerzo y logró que el diseñador ecuatoriano Gustavo Moscoso realice la colección de uniformes de sus trabajadoras de este año. Incluso organizó un desfile para mostrar la vestimenta a todo el personal. Las mismas empleadas de la empresa fueron las modelos en un cóctel que se celebró, hace cuatro semanas, en Quito.

Ese día, las modelos y trabajadoras de cada departamento lucieron, de la mano de Moscoso, los uniformes pensados, dijo el diseñador, en las necesidades que tienen en su lugar de trabajo. Son bonitos y prácticos, explicaron las entusiastas colaboradoras de Bagó.

La diseñadora quiteña, Natasha Fonte, también ha colaborado con empresas que quieren dar un valor agregado a la ropa de trabajo de su personal. Ella conversó con EXPRESO y dijo que diseñar uniformes fue una experiencia diferente y enriquecedora porque pudo conocer a las personas detrás de la empresa. Fonte hace una lluvia de ideas con el personal de las compañías con las que colabora para producir modelos que gusten a directivos y empleados. El objetivo, recalca, es que quienes usen las prendas se sientan cómodas y a gusto. Además, imprime su ya conocido estilo de moda.

Fonte y Moscoso entienden que las empresas quieren durabilidad y funcionalidad. Por eso, diseñan varias alternativas para cada necesidad. Oficinas, atención al cliente, laboratorios y mantenimiento requieren de trajes específicos.

Los expertos recomiendan respetar el código de etiqueta para las ejecutivas

El uniforme también debe seguir algunas reglas. La diseñadora Anabel López recuerda que existe un código de etiqueta para ejecutivas y, además, toda una corriente de psicología del color que permite que se elijan tonos de acuerdo a lo que la empresa quiera transmitir.

López sugiere, además, que se busquen looks modernos porque las tendencias muestran que la gente está más abierta a interactuar con personas que se ven más versátiles y predispuestas al cambio.

La etiqueta debe conjugarse con el estilo y la comodidad. Si las oficinistas tienen una larga jornada, lo recomendable, cuenta López, es que los zapatos de tacones no sean muy altos.

Entre las recomendaciones que da la joven creadora a las empresas está que se arriesguen. Ella explica que se puede salir de lo tradicional para incluir elementos de la última moda. Eso, considera, generará un efecto positivo en los empleados.

La marca de cada persona debe quedar registrada en la ropa

Para la diseñadora y bloguera, Lary Mello, el uniforme es una herramienta necesaria en varias ramas económicas. Ella asegura, sin embargo, que las empresas pueden dar cierta libertad a sus empleados para que, sin dejar de usar el uniforme, se sientan más a gusto y hasta sean más productivos.

En conversación con este Diario, la ‘influencer’ con más de 20.700 seguidores en Instagram, dijo que los viernes son un día, por ejemplo, para dejar que la creatividad de los empleados se despierte.

En sus diseños, Mello toma en cuenta lo que pueden usar sus compradores. Como combinar cada prenda para que tengan la marca personal del usuario.

Eso sí, aclara, en ningún caso se debe descuidar la apariencia. La joven brasileña destaca que los trabajadores que usan uniforme deben cuidar su imagen porque esa es la primera tarjeta de presentación.

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