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Dragado y relleno: se alista el retiro de 5’000.000 m3 de sedimento del río Guayas

Una draga de 18.000 caballos de fuerza limpiará sector sedimentado del Guayas entre el islote El Palmar y La Puntilla.

12 ago 2017 / 00:00

Visible desde buena distancia, la considerable playa que se va formando en La Puntilla, frente al islote El Palmar, luce agreste, aparentemente inofensiva. Lejos de esperar que algún día se convierta en un gran atractivo, esta formación natural amenaza con provocar graves problemas de inundación en Guayaquil y extensas zonas agrícolas de Guayas y Los Ríos. Para evitarlo, la Prefectura se apresta a ejecutar allí obras de dragado para extraer cerca de cinco millones de metros cúbicos de sedimentos. El material se utilizará para rellenar precarios barrios de Durán, un objetivo secundario que, paradójicamente, algunos hidrógrafos y geólogos locales consideran lo “justificable” del proyecto.

La obra, que estará a cargo de la empresa china Harbour Engineering Company, tendrá como herramienta principal una draga de succión con cortador, de 18.939 caballos de fuerza, la cual bombeará el material (arena y limo) a una distancia de 7.000 metros. La otra gran herramienta será un equipo de reimpulsión, que estará a medio camino y que llevará el material a los barrios duraneños El Dorado y Fincas Delia, donde previamente se construirán celdas para recibirlo y así estabilizar el suelo una vez que el agua drene.

El bombeo de los sedimentos se hará mediante 14 km de tuberías de 750 milímetros de diámetro, que se extenderá desde la zona del dragado hasta su destino final. Los tubos se tenderán sobre el agua (2 km); bajo el agua (7 km) y los restantes 5 km sobre tierra.

Las obras que probablemente se ejecuten día y noche sin descanso, durarán 20 meses a partir del arribo de la draga desde China, antes de fin de año.

Nicanor Moscoso, director de Riesgo y Drenajes de la Prefectura del Guayas, aclara que más que el relleno de zonas periféricas y una mejor navegabilidad por el río, el objetivo principal del proyecto es evitar futuras inundaciones en la región.

“Si no hacemos nada La Puntilla se agrandará y el río Daule, de un kilómetro de ancho en la zona, se reduciría a 500 metros”, explica. “Cuando eso ocurra y la misma cantidad de agua suba del mar o en época de lluvia, provocará un represamiento y se va a inundar la ribera del Guayas, afectando sobre todo Alborada, Samanes y otras zonas de Guayaquil”.

Las obras, que ya cuentan con licencia ambiental correspondiente, no se justifican del todo, según algunos ingenieros geólogos y especialistas en hidráulica, quienes consideran que la Prefectura “estaría exagerando” la alerta de futuras y graves inundaciones.

Jacinto Rivero, ingeniero civil especializado en hidráulica fluvial, es uno de ellos. Dice que el dragado limpiará de sedimentos un pequeño sector, pero que eso no significa que ya no vaya a haber anegamientos en las zonas aledañas y vastas zonas agrícolas. “Es una cuestión muy puntual, muy focalizada que al cabo, a lo mejor, del próximo período de lluvias, se vuelve a azolbatar. Está muy lejos de decir que ese trabajo va a minimizar las inundaciones”.

Con Rivero coincide Stalin Benítez, ingeniero geólogo graduado en la Espol, con un PhD en Geología y Geotecnia obtenido en Francia. Él señala que el hecho de que una parte del río se sedimente no significa inundaciones para Guayaquil, porque el volumen del caudal del Guayas es tan grande que siempre encontrará salida.

Aclara, no obstante, que esas zonas siempre han corrido riesgo y lo seguirán corriendo mientras la cuenca baja del Guayas esté en la cota que está actualmente. “Tendríamos que hacer un canal de 5 metros más de profundidad y eso no se va a dar con el simple dragado, el dragado usted lo hace y al día siguiente está lleno”, explica.

En la orilla opuesta está Pablo Suárez, hidrógrafo, ex científico del Instituto Oceanográfico de la Armada, quien si bien admite que estos trabajos constituyen soluciones transitorias, subraya que “en este momento el dragado en el sector de confluencia de los ríos Daule y Babahoyo es de ineludible ejecución”, además del posterior mantenimiento permanente.

Suárez urge que a largo plazo se genere, además, un Plan Estratégico de Recuperación de la Cuenca del Guayas, en el que participen diversas entidades, con el único objetivo de disminuir las tasas de sedimentación en el sistema hídrico de la cuenca; y un Modelo Hidráulico donde se consideren los proyectos multipropósitos existentes, entre otras medidas.

Un estudio propone un plan hasta 2050

Es solo una de tantas medidas para evitar las inundaciones

El Banco Mundial (BM) asegura que Guayaquil está entre las 10 ciudades costeras del planeta que son más vulnerables al cambio climático. Es decir, mientras el nivel del mar está subiendo, estas poblaciones corren el riesgo de quedar bajo el agua en las próximas décadas o años.

El BM recomienda protegerse de manera eficiente del mar y de las marejadas de tormenta y por eso la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Emapag) presentó hace cuatro meses un plan de obras estructurales y no estructurales que deberán planificarse y ejecutarse hasta 2050, con el fin de que el río Guayas sea navegable y se mitiguen las inundaciones en Guayaquil y su área metropolitana.

El estudio fue realizado por la compañía Intecsa-Inarsa, en colaboración con el Instituto holandés Deltares y además de dragar el Guayas y sus afluentes, insta a construir diques, reforestar las riberas de la cuenca hidrográfica y a realizar un efectivo control de las mareas. El dragado en el sector del islote El Palmar es tan solo una de tantas medidas que hay que tomar, recalcó José Luis Santos, gerente general de Emapag, al momento de presentar y entregar el informe a todas las instituciones involucradas, entre ellas la Prefectura del Guayas.

Nicanor moscoso: “Es de esas grandes obras que no se ven”

El director de Riego, Drenaje y Dragas, de la Prefectura del Guayas, justifica plenamente el dragado del río en la zona de La Puntilla y dice que ya está todo listo para iniciarse los trabajos.

- ¿Definitivamente el dragado va? ¿Cómo está el proceso?

- Hemos avanzado en todas las etapas de diseño y aprobación; ya tenemos la licencia ambiental; de las 30 empresas que vinieron a presentar propuestas, se adjudicó y contrató a Chec China Harbour. Esta obra cuesta $ 65 millones y será financiada con un aporte de $ 20 millones del Gobierno central y el saldo lo financiará el Gobierno del Guayas. Para dar la cuota inicial y para contratar la fiscalización se utilizará el dinero del Estado. Sabemos que el Banco de Desarrollo ya tiene los fondos para hacernos la transferencia de $ 16 millones de los veinte (que da el Gobierno) y el ministerio de Finanzas ya tiene aprobada la garantía soberana.

- ¿En el terreno cómo están los trabajos previos?

- Una vez escogidos los lugares señalados por el Municipio de Durán, se hicieron los trabajos topográficos para determinar el sitio donde se va a hacer el relleno, así como también se hicieron los trabajos de reconocimiento de zona del dragado, tanto de investigación de la composición del sedimento a retirar; la socialización del proyecto con todas las personas que podrían ser beneficiadas o afectadas con las obras. Con eso se diseñó también el trazado de la tubería que llevará los sedimentos a tierra.

- ¿Esta es una obra estrictamente necesaria?

- Con esos $ 65 millones se hubiese podido hacer 20 carreteras secundarias en Guayas, 100 parques y el prefecto Jimmy Jairala se hubiese pasado inaugurando cada mes una carretera y cada semana un parque con el aplauso de la gente. En cambio obras como el dragado no se ven. Cuando pasemos en el futuro por el río y no veamos el playón que se ve hoy (entre el islote y La Puntilla), ni nos acordaremos de este porque allí no habrá un letrero que diga: “Aquí hubo un sedimento que se retiró y se salvó a Guayaquil”. Pero el prefecto es un estadista que piensa en el futuro. Acá nunca se habían hecho este tipo de obras.

A LA CARTA