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Jota Jota, entre mitos y verdades

Marcos Medina aborda la vida y trayectoria de Julio Jaramillo. La obra desmitifica leyendas e imprecisiones.

14 ene 2018 / 00:01

La primera vez que lo escuchó, sintió que lo hechizaron. Se trataba de una voz delicada y prodigiosa que con su ronco canto le cantaba al amor. En aquel entonces, Marcos Medina Ron no era más que un adolescente, pero nunca olvidó aquella voz.

“Cuando regresó a Ecuador, en el 66, lo fui a recibir al aeropuerto con cientos de personas. Ya había triunfado fuera, pero me impresionaba, además de su voz, su sencillez”.

Pero a diferencia de los fanatismos musicales que se olvidan, Medina nunca olvidó a Julio Jaramillo. Tanto así que, en años posteriores, se convirtió en uno de sus más fervientes fanáticos y luego en un biógrafo dispuesto a desmitificar las leyendas de su ídolo.

Así nació ‘Julio Jaramillo, toda la verdad’, obra que tardó cinco años en investigar y escribir. Para ello visitó varios de los países en los que residió el Ruiseñor de América y se dedicó a buscar sus rastros y a los conocidos que aún estaban vivos.

La imagen que el músico ecuatoriano conservaba en el extranjero lo impresionó, sobre todo en Buenos Aires, donde es sinónimo de tango.

“Me pareció impresionante que lo conocieran, que su foto estuviera en varios sitios. Eso me motivó a investigar”, afirmó.

Recuerda, añade, como otro momento impactante, escuchar varios de los pasillos del Ruiseñor en la Plaza Garibaldi de México, y debatir con los músicos de esa tierra las canciones del Jaramillo, y el estatus de México, reconocido en aquel entonces como el artista extranjero que más presentaciones brindó en los teatros aztecas.

En el transcurso de sus viajes, no obstante, se encontró con una realidad que no esperaba. Había imprecisiones en las historias que se contaban de Jota Jota, algunas que consideraba vital rectificar.

“Se decía que la primera grabación de Julio fue en 1952. Pude comprobar que eso no era cierto, que había grabado una cuña política en 1951, buscando entre viejos periódicos de la Biblioteca Municipal, y entonces empecé a dudar de todo lo que se había escrito. Otro detalle erróneo es, por ejemplo, que tuvo 21 hijos y no 27”, comentó.

Un capítulo de la obra es dedicado enteramente a Blanca Garzón, el gran amor del Ruiseñor de América y a quien la historia se ha referido como una bailarina de cabaré.

“Eso es totalmente falso. Blanquita Garzón era una artista con quien Julio formó una familia, con la cual vivió varios años, y que murió en la pobreza. Él le compuso el bolero ‘Mi locura’. Lo que sí es cierto, y eso lo comprobé con varios testimonios, es que ella fue el amor de su vida”.

Para el autor, cuya obra se puede adquirir en los locales de Joyería Marthita de Guayaquil, es necesario y crucial que se desmitifiquen las leyendas falsas, pues considera que esto ayudará a que las nuevas generaciones tengan una imagen fidedigna de quién era realmente el cantante insigne del país, pese a sus fallas y virtudes.

Además de los fragmentos investigativos, Medina incluye en el libro pasajes testimoniales, entre ellos ‘La noche más triste de Guayaquil’, que narra el multitudinario funeral del artista en el Puerto Principal.

“Al filo de la medianoche llegó doña Polita, la madre del ídolo”, narra. “Cuando ingresó al salón donde estaba el féretro de su hijo exclamó: “¡Hijo de mi corazón, ¿por qué me has dejado?, intensas palabras que hicieron llorar a quienes estábamos en el velorio”.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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