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El cirujano de los rostros felices

Jorge Palacios es un médico que interviene gratuitamente a personas con malformaciones y de escasos recursos. Su fundación tiene 28 años.

13 jul 2018 / 00:00

Una nueva emergencia llegó al hospital en el que Jorge Palacios era interno. Un intento de suicidio que llamó su atención. El cuestionamiento de por qué alguien quisiera cesar con su vida y al día siguiente la razón, el motivo del hecho y el punto de quiebre que llevó a Palacios a convertirse en cirujano plástico y ser el promotor de ‘Rostros Felices’, una fundación que viaja por el país realizando cirugías reconstructivas gratuitas a personas de escasos recursos. Aquel hombre, el que quería morirse, no tenía problemas económicos ni amorosos. A él, una pena más grande lo ahogaba, la belleza del rostro de su hija había sido arrebatada por una bomba molotov durante una protesta.

Una foto era el registro de cómo era la joven antes del suceso y, luego, lo que quedaba era una cara difícil de reconocer. “Esa desfiguración me impresionó tanto y pensé en cómo la cirugía plástica le podía cambiar la vida”, señala Palacios, quien desde ese día supo que su camino era ser cirujano reconstructivo. Pero tal vez esta historia comienza desde mucho antes. Con un joven que estaba a punto de ingresar a la Escuela de Aviación en Salinas, pero al que un libro le mostró una perspectiva diferente.

Era en la oficina de su papá, quien también era médico, donde encontró un texto sobre la historia de Albert Schweitzer, un doctor que dedicó su vida al servicio social. Se sintió motivado y pensó entonces que como médico podría “hacer algo más”. Participó como interno en varios centros hospitalarios de Colombia y Estados Unidos. Fue en este último que conoció a Donald Laub, un doctor que operaba gratuitamente a personas con malformaciones que no podían pagarle. Incluso, Laub viajó a Ecuador para realizar intervenciones sin costo.

Sin embargo, Palacios creía que lo que el país necesitaba era una misión permanente que se dedique a esta actividad. Por ello, en 1978 empezó a trabajar en el proyecto y fue en 1990 que nació Fundación ‘Rostros Felices’. Mediante su propuesta y gracias a la ayuda de decenas de cirujanos, que se han sumado a la iniciativa, han operado a más de 14.000 pequeños con malformaciones congénitas. Además que, cada año, realiza 7 viajes por diferentes ciudades, tales como Ibarra, Otavalo, Loja, Portoviejo y Bahía de Caráquez.

Pero del cirujano plástico no se tiene la mejor opinión o por lo menos eso cree Palacios. Este doctor lamenta que se dé una imagen frívola al especialista en cirugía estética. De hecho, reconoce que es lo que le genera mayores ingresos, sin embargo, sabe que gracias a ello puede seguir manteniendo la fundación.

Entre los miles de casos que Palacios ha manejado existe uno, que es de los que más recuerda, el de un pequeño de Ipiales. Sí, su buena obra es tan famosa que de países vecinos vienen a pedir su ayuda. Baja el tono de voz y empieza a contar un poco dudoso, como si aún no comprendiera que aquella señora estuvo en el momento correcto y en el lugar indicado.

Una mujer esperaba el bus y un maullido de gato se escuchaba. El carro demoraba y apenada por la tristeza del sonido ella decidió rescatarlo. Sin embargo, esos quejidos no eran de un animal, sino de un bebé que había sido abandonado, presumiblemente por su labio leporino. Lo tomó, se encariñó con el pequeño e incluso viajó hasta Loja para rogarle al doctor que lo opere. Su historia tocó el corazón de Palacios, quien no dudó en intervenirlo. Ahora ese niño tiene su rostro reconstruido y un rostro feliz, tal como es el nombre de la fundación. Después de todo, Palacios sigue trabajando en la cirugía reconstructiva porque encontró su manera de hacer ese algo más que quería.

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