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Tolerantes, a medias

Los episodios de rechazo son continuos. Talvez el más llamativo es el de la reciente masacre de orlando. Pero ocurren a diario y en cada esquina.

09 jul 2016 / 17:05

¿Es usted homofóbico? No, de ninguna manera. Los gais son personas a las que hay que respetar. ¿Y si su hijo le confiesa que es homosexual? Silencio, tartamudeo. No hay una respuesta definida. Así reacciona gran parte de la gente, ante el cuestionamiento.

Si seguimos preguntando a la comunidad sobre la homofobia, ni siquiera tienen claro su concepto. Unos piensan que solo es agresión física. Otros, acoso a los LGBTI. Igual de compleja es su definición, pues la homofobia en teoría sería el miedo al hombre, pero mundialmente se usa ese término para referirse al odio y rechazo a las personas homosexuales, explica el psicólogo clínico Samuel Merlano.

En Ecuador, a pesar de que la población LGBTI ha ido ganando espacio, sobre todo a raíz de que constitucionalmente les fueron reconocidos sus derechos (2008) y empezaron a visibilizarse socialmente con las marchas del orgullo gay, la sociedad todavía no es 100 % tolerante ante esta realidad, pues los miembros de esta comunidad sienten discriminación y han sufrido violencia en sitios públicos, según estudios del INEC.

“El ecuatoriano sigue manteniendo una actitud homofóbica, no en todos los sentidos, pero sí de alguna manera cuando se hacen bromas y bullying a personas con comportamiento femenino o que hayan manifestado abiertamente su homosexualidad. Se podría decir que aún existe intolerancia hacia estas personas”, indica Merlano.

Con él coincide el sociólogo César Garcés Miranda, quien manifiesta que la cultura homofóbica está enraizada en nuestra forma de ser, de manera personal e independiente. “El homosexual es objeto de burla, muchas veces inconscientemente, pero esta actitud se va interiorizando y luego se convierte en una acción concreta”, explica.

Según los expertos, el trato que le da el entorno al tema incide en las personas que están definiendo su personalidad o que no tienen una opinión concreta al respecto, las cuales terminan sumándose a la conducta colectiva.

Luis Garcés, vicepresidente del Observatorio Ecuatoriano de Derechos Humanos, considera que el ecuatoriano no es homofóbico, pero la sociedad es muy conservadora y machista. “El ecuatoriano es abierto, educado, receptivo cuando le llevas información amablemente y eres empático con él. Está presto a escucharte, entenderte y conocerte. Si no acepta lo que le planteas, por lo menos respeta la dignidad de las personas LGBTI”.

Cifras

- El INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) investigó por primera vez detalles de la población LGBTI en Ecuador. Se consultó a 2.805 personas de más de 18 años de edad sobre su entorno familiar y las cifras arrojaron que:

- 35,3 % recibió gritos, insultos, amenazas y burlas.

- 18,6 % fue golpeado o agredido físicamente.

- 8,7 % vivió acoso sexual.

- 4,2 % experimentó relaciones sexuales obligadas.

u95 % de sus amistades conoce su orientación sexual y 1 % le rechaza.

- Del 63 %, sus padres saben su orientación sexual y el 13 % les rechaza. Un 77 % de madres la conoce y 9 % les rechaza.

- 8,0 % recibió tratamientos hormonales para cambiarle contra su voluntad.

- Al 20,9 % le han impuesto un novio o novia para que cambie.

- Al 3,4 % le encerraron en un centro religioso.

- 8,7 % se ha visto obligado a cambiar de domicilio o país.

- 17,2 % fue expulsado de su casa.

- Al 26,2 % dejó de hablarle uno o más familiares.

Perfil y consecuencias

Desde la Psicología, este problema se produce cuando las personas han crecido en un ambiente poco tolerante, de mucha crítica, donde no hay afectividad, sino conflictos, rigidez religiosa extrema. Esto conlleva a que tengan una actitud negativa, cerrada y sobre todo ciertos temores de caer o vivir las experiencias que critica, explica el psicólogo Samuel Merlano.

Con la homofobia todos pierden, pues las consecuencias son para víctima y victimario. La primera cae en depresión, aislamiento total, crisis personales, ansiedad y en casos extremos el suicidio. El segundo padece irritabilidad, problemas sociales, intolerancia, emociones destructivas, deseo de venganza y en casos mayores daña directamente a la persona, sea por redes sociales o físicamente.

El homofóbico tiene contradicciones en sus conductas. Por un lado manifiesta odio y rechazo a las personas que viven o practican la homosexualidad, y por otro suele estar en contacto con ellas o incluso a veces tener vinculaciones afectivas con gais. Esas contradicciones internas de inseguridad en su identidad sexual hacen que sienta rechazo a sí mismo y una autocrítica, proyectándolo también hacia personas que se identifican con la homosexualidad, explica el profesional.

Dentro de este grupo hay dos tipos: los que huyen y buscan a toda costa evitar el contacto con gente homosexual (directa o indirectamente); pueden llegar a sufrir pánico, ansiedad, depresión si están en contacto (trabajar, estudiar con ellos); se genera aversión y manifiestan las reales características de una fobia. Pero hay otro grupo que más bien va hacia ellos para humillarlos, agredirlos y en ciertos casos llegan a tener relaciones con ellos para “hacerlos sentir mal” y condenarlos, mostrándoles repugnancia, dice el psicólogo.

“Muchos no reconocen el problema. Por eso es difícil llevarlos a tratamiento psicológico. De reconocerlo, se le puede someter a una terapia que lo llevará a reflexiones profundas sobre la vida y el manejo de las emociones y creencias, a través de la cual lograr flexibilizarse ante las distintas tendencias ideológicas y de género, de tal modo que armonice y acepte las diferencias aunque no esté de acuerdo con ellos o ellas”, comparte el experto.

Voces en las calles

Recorrimos calles, iglesias, universidades y malls y 200 personas, de 18 a 70 años, hablaron sobre tolerancia y homofobia:

- 96,5 % dijo que sí hay intolerancia en Guayaquil y un 3,5 % que no

- 40,5 % conoce a alguien que no tolera a esta comunidad y un 59,5 % no.

- 19,5 % ha sido testigo de un acto homofóbico (de ellos, 61,5 % no hizo nada, 18 % trató de conversar con el homófobo y 20,5 % salió a la defensa) y 80,5 % no.

- Sobre las posibles causas de la homofobia, 35,5 % piensa que es el machismo, 28 % los problemas mentales, 14 % deseos homosexuales reprimidos, 9 % la religiosidad y 13,5 % que es resultado de las anteriores.

- 63 % opina que un ataque homofóbico implica insultar, golpear, matar, discriminar, acosar o perseguir; 27 % piensa que es solo discriminar; 4,5 % matar y golpear; y 5,5 % acosar o perseguir.

Algunas personas mayores de 50 años, al revelarles el tema, se negaron a responder las interrogantes. Por el contrario, los jóvenes quisieron expresarse con libertad.

Legalmente iguales

Desde la vigencia de la Constitución del 2008, todas las personas en el Ecuador son iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades. Así lo revela el artículo 11, numeral 2, de la Carta Magna, expone el doctor Carlos Salmon, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Católica.

Por lo tanto, nadie podrá ser discriminado por razón alguna: ni por su orientación sexual, ni por su identidad de género, ni por su sexo.

Si avanzamos un poco más en la Carta Magna ecuatoriana, el artículo 61 establece que un derecho que tienen todos los ecuatorianos y ecuatorianas es el desempeñar los empleos y las funciones públicas por sus méritos y capacidades, con criterio de equidad y paridad de género, en un plano de igualdad de oportunidades para todos.

De igual manera, existen más artículos que hacen referencia a la igualdad formal y material y a la no discriminación. Es más, el artículo 341 destaca la lucha por la igualdad en la diversidad, ratificando el ejercicio de acciones afirmativas (es decir, medidas legales, administrativas y políticas) en los casos de desigualdad, discriminación o violencia por cualquier motivo.

Es sancionada la discriminación

Existen tres delitos que se cometen mayormente en contra de la comunidad LGBTI, subraya el magíster Giancarlo Almeida, experto en Derecho Penal, quien menciona el delito de tortura, que se encuentra en el artículo 151, numeral 3, del Código Orgánico Integral Penal (COIP), cuya sanción puede ser hasta de 13 años para aquella persona que infrinja u ordene infringir a otro un grave dolor o sufrimiento físico o psíquico, o lo someta a condiciones o métodos que anulen su personalidad, con la intención de modificar la identidad de género u orientación sexual.

El delito de discriminación es otro (COIP, artículo 176). Esto se aplicará a quien propague, practique o incite a toda discriminación, restricción, exclusión o preferencia en razón de nacionalidad, etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género u orientación sexual, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, condición socioeconómica, condición migratoria, discapacidad o estado de salud, con el objeto de anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio de derechos en condiciones de igualdad, quien será sancionado con pena privativa de libertad de uno a tres años, y para funcionarios públicos de tres a cinco.

Por último, el delito de odio (COIP, artículo 177), que se produce cuando una persona atenta contra otra por pertenecer a un grupo social determinado, por su identidad de género, sexo, orientación sexual, raza, religión, ideología política, portar VIH, etc.; puede ser sancionada con privación de libertad de uno a tres años. Se agrava la pena en caso de que la violencia física ocasionare lesiones o muerte a la víctima. De producirse fallecimiento, la sanción será de 22 a 26 años de privación de su libertad.

No estar de acuerdo no es homofobia

Quienes defienden la homosexualidad la consideran una orientación sexual, otros la ubican como trastorno mental-emocional, pero la Biblia (ley suprema para los creyentes) lo atestigua como pecado, según el pastor de la iglesia evangélica Galilea, Rafael Caicedo, quien manifiesta que está al mismo nivel de una estafa, adulterio, etc. “La homofobia siempre ha existido, ha maximizado este pecado (la homosexualidad) que para mí es ‘anormal’, más común y hasta aceptado. No debería tener un lugar en ninguna esfera social la homofobia. Así como el homosexualismo es un pecado, la homofobia también lo es, pues es discriminar a un ser humano también necesitado como cualquier otro”, señala el representante de esta iglesia, quien añade que el hecho de que una persona no esté de acuerdo o disienta con la homosexualidad, no lo convierte en homofóbico. Asimismo hace autocrítica y estima que la Iglesia, así como predica sobre el homosexualismo, también debe hablar sobre la homofobia. “Las puertas de la iglesia están abiertas de par en par para los homosexuales, como para cualquier persona con otro pecado. Ellos al conocer lo que dice la Palabra de Dios pueden tomar la decisión de retirarse o luchar para dejar eso que les impide ser completamente felices”. La prédica de un pastor nunca debe ser con dedicatoria, puntualiza Caicedo, quien considera que la homofobia existe en el corazón del hombre y la única forma de cambiar esto es a través del amor de Dios, así como para cualquier mal que existe en el mundo.

Silencio...

Luego de buscar por más de una semana a un representante de la Iglesia católica que se pronuncie sobre el tema, seis miembros de esta se excusaron por ser este un tema muy delicado. Ante la falta de voces locales católicas, recurrimos a la Agencia Católica Internacional de Prensa y se extrajo la postura de la máxima figura del catolicismo, el papa Francisco, quien en una entrevista realizada por Andrea Tornielli manifestó que si hay una persona gay que busca al Señor y está dispuesta a seguirlo, ¿quién es él para juzgarla? El catecismo de la Iglesia indica que estas personas (homosexuales) deben ser tratadas con delicadeza y no deben ser marginadas, sino acompañadas pastoralmente. De la misma manera, el máximo representante de la Iglesia católica ha pedido perdón a los homosexuales y a todo aquel que se haya sentido excluido dentro de la Iglesia. Y también los llama a la castidad.

Se arrienda: excepto a gais

Trabajador, responsable y de personalidad tranquila. Así es ‘Julián’, a quien llamaremos así porque no quiere que su identidad sea revelada, ya que su familia todavía no sabe que él es gay y está esperando el momento oportuno para poder darle la noticia. Tiene 24 años y dice que desde los 20 se aceptó, pero desde antes se dio cuenta de su orientación sexual.

Es ingeniero y desde hace siete meses vive en Cuenca por trabajo. Mudarse a vivir a la Atenas del Ecuador fue un reto para él, pero nunca se imaginó que al hacerlo sufriría un caso de discriminación que jamás olvidará. Todo comenzó con la búsqueda de un lugar donde vivir, ya que en dicha ciudad no tiene familiares. Por Internet encontró uno que le llamó la atención y en seguida se contactó con el ‘jefe’ de la familia que arrendaba el departamento. Con él firmó contrato y le dio una parte del dinero. Luego la esposa del arrendatario le insinuó que trajera a su esposa y él respondió que no tiene. La casera siguió con la conversación y le dijo que si tenía un hijo no importaba, a lo que él contestó que no está en sus planes tener hijos por ahora. Nunca le reveló que era gay, pero la señora al parecer lo estaba notando y al día siguiente, cuando iba a dar el resto del dinero, ella le dijo que un familiar necesitaba el departamento. Julián le recibió el dinero de vuelta, pero le hizo ver que estaba siendo discriminatoria. Luego, para su confirmación, vio en los clasificados un anuncio del mismo lugar.

“En otra ocasión que no haga perder el tiempo a otras personas, que cuando publique un anuncio diga exactamente qué desea. Nunca lo hará porque pondría en evidencia su discriminación. Pude iniciar acciones legales, pero no soy conflictivo”.

Julián cuenta que él no es el único que ha vivido una experiencia así. “Una pareja de amigos homosexuales también tuvo este mismo problema. Vivir en Cuenca ha sido bastante fuerte, aunque Guayaquil tampoco es muy abierto, pero acá es muy marcado. Si eres gay debes comportarte como hombre, no podemos tener un acto de cariño públicamente y nadie puede saber que somos pareja. Así de conservadores son acá. Es más, con las personas foráneas a la ciudad son con quienes mejor me llevo”.

Somos parte de un mismo país, pero somos microsociedades, con distintos tipos de convivencia. Muchas están marcadas por los valores que tienen y van a variar de Quito a Guayaquil, Cuenca... Un sector puede ser más conservador que otro, dependiendo de los sistemas de enseñanza, la Iglesia, cómo viven las familias, subraya Garcés Miranda.

Datos

- La palabra homofobia fue utilizada por primera vez por el psicólogo estadounidense George Weinberg, en 1971.

- Grupos como Molotov entonan canciones incitando el asesinato a gais. Se lo puede evidenciar en su melodía “Matarile al mar...”.

- En 1997 Ecuador despenalizó la homosexualidad.

- Un estudio de la Universidad de Lund, de Suecia, reveló que la entidad que comete más violaciones contra los derechos humanos de los gais es la policía. Le siguen la familia, médicos y juzgados.

- Según datos de la Unicef, los adolescentes homosexuales son las mayores víctimas de bullying.

- El 17 de mayo se celebra el Día Contra la Homofobia, conmemorando la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990.

- Cerca de 97.000 personas de 65 países hicieron una encuesta online, de la consultora canadiense Riwi Corp. Un cuarto de la población mundial opina que debe ser delito la homosexualidad. El porcentaje varía por zonas. En África, donde hay mayor número de países represores, el 45 % dice que debe criminalizarse. En Asia un 34 % está de acuerdo, en América un 15 %, en Europa un 17 % y en Oceanía un 14 %.

Huyendo del maltrato

De niño se llamaba Kevin. Hoy es Kelly Párraga Vargas, de 24 años, y vive en Chile. A los 14 inició su transición y vestía de mujer. Vivía cerca de Lago Agrio, junto a su mamá y hermano menor, Anthony, quien hoy es Carolyn. Un día salió a comprar y unos adultos empezaron a apedrearla e insultarla, por lo que corrió asustada. Su impacto fue fuerte y no resistió vivir allí donde fue blanco de burla. Vino a Guayaquil a cumplir su sueño de ser modelo. En una agencia fue rechazada. “El dueño, que es gay, me discriminó por ser trans. Hay rechazo de ellos hacia nosotras”, dice Kelly.

Sufrió otro acto de violencia al llegar a Guayaquil. Unas ‘amigas’ la sacaron con engaño de la casa y en la esquina una banda de 15 adolescentes la golpeó hasta soñarla. Agresiones y malos ratos son numerosos en su vida, todos en Ecuador. Siempre que está acá tiene malas experiencias, como la de hace dos años con su hermana Carolyn y un taxista, que las quiso bajar del auto sin dejarlas en su destino. Al reclamar, él las insultó y golpeó a su hermana. Kelly le dio en la cabeza con su zapato. Al salir del auto apareció un patrullero, el taxista fingió un asalto y los gendarmes sin preguntar las tiraron al piso y esposaron. “Tuve que pagar una sanción y hacer ayuda comunitaria por tres meses. Estoy segura de que si hay un ladrón robando y dos trans peleando, el policía se va directo a las trans y al ladrón lo deja ir”.

Barrios color arcoíris

Ciudades europeas y latinoamericanas han demostrado su mente abierta hacia la comunidad LGBTI y varias zonas urbanas se han teñido con los colores de su emblema:

- Schöneberg, Berlín. Los primeros locales gais se abrieron en 1920. Este barrio atrae a medio millón de personas.

- Grachtengordel, Ámsterdam. Considerado el primer destino homosexual del mundo. Hay más de 100 locales para los LGBTI.

- San Telmo, Buenos Aires. Le dicen el centro del turismo gay en Latinoamérica. Barrio lleno de galerías de arte y tiendas.

- Zona Rosa, México. El escultor José Luis Cuevas la bautizó como “zona rosa” porque es blanca de día y roja de noche.

- Chapinero, Bogotá. Declarada zona gay desde 2006. Se lo conoce como Chapigay o Gay Hills.

- Barrio de Castro, San Francisco. Está a lo largo de Castro Street. Allí está el primer museo gay de EE. UU., el GLBT History Museum. Hay bares, tiendas, teatros y restaurantes.

- Soho, Londres. Tiene la calle más amigable para los gais en Europa: la Old Compton Street.

- Chueca, Madrid. Cuenta con cerca de 20 mil habitantes y desde los años 90 es el epicentro de la comunidad homosexual.

Un sitio donde refugiarse

Así como en ciertos países la comunidad LGBTI puede hacer sus marchas y desfiles, e incluso tiene sus barrios de tolerancia, en Ciudad del Cabo (África) existe el Pride Shelter Trust, un refugio para personas que son discriminadas, amenazadas de muerte y perseguidas debido a su orientación sexual.

Varios de los acogidos en el lugar se quedaron sin trabajo, sin casa y sin familia, por lo que inicialmente las calles fueron su primera vivienda antes de ir a este asilo, el único refugio africano y uno de los pocos en el mundo, que funciona ya por cinco años, a través de donaciones. Desde su inauguración ha acogido a 800 personas. Muchos de los que se van del Pride Shelter Trust regresan a ofrecerse como voluntarios.

El centro casa Ruby, en Washington, es otro sitio que aloja a esta comunidad, brindando oportunidades de empleo, pruebas de VIH, consejería y servicios sociales como asesoría legal, talleres de computación y arte y programas de salud mental.

En 2013 se abrió el centro Casa de Rosa del Himalaya, en Nepal, considerado el primer santuario en el sur de Asia para los perseguidos de la comunidad LGBTI.

En el mundo

Las bodas entre personas del mismo sexo son legales en 22 países. Los últimos fueron Irlanda, México, EE. UU. y Colombia, en 2015. Las relaciones homosexuales todavía son delito en 75 países y en siete de ellos la condena puede ser pena de muerte. Nigeria, Egipto, Gambia, Arabia Saudí, Irak, Rusia, Irán e Indonesia reprimen más activamente a los homosexuales, según el informe anual de la Asociación Internacional de Gais, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (ILGA). En Rusia se prohíbe hablar de la homosexualidad, y Nigeria no permite los clubes, organizaciones o manifestaciones gais y castiga con hasta 10 años de cárcel a quien forme parte de alguna de estas actividades.

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