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Dormir con el enemigo: ¡la radiación!

Un arquitecto y geobiólogo explica cómo detectar perturbaciones causadas por ondas y radiaciones naturales y artificiales.

09 jul 2016 / 17:20

Es como si estuviésemos todo el tiempo enredados en una tela de araña que no vemos y de la cual solo sentimos sus efectos. Esa red la forman las ondas electromagnéticas, provenientes del tendido eléctrico, electrodomésticos, celulares, antenas de todo tipo, tabletas, computadoras, señales de wifi, etc.

Nos acompañan a todos lados, desde la oficina hasta el dormitorio, en el cual pasamos la tercera parte del tiempo para ‘descansar’. Pero ellas no lo permiten, porque allí nos abrazan al estar conectados a nuestro ‘arsenal’ de equipos tecnológicos, que si bien nos facilitan la vida y nos la entretienen, su radiación afecta el descanso, según el geobiólogo y arquitecto Pere León, experto en espacios saludables.

El profesional asegura que estar sometido de manera intensa, prolongada o permanente a ondas y radiaciones generadas por la Tierra o las nuevas tecnologías, puede interferir en la salud, causando insomnio, dolores de cabeza y hasta enfermedades más severas.

Aunque el tema todavía lo debate e investiga la ciencia y no hay consenso sobre los efectos del espectro electromagnético en la salud, León quiere concienciar a la sociedad sobre la importancia de habitar espacios cómodos, seguros y libres de radiación y contaminación electromagnética. Lo cual, dice, no requiere de grandes cambios ni inversiones. Solo debe eliminar y reducir en lo posible las ondas electromagnéticas de su entorno.

Y de su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja aplicar “el principio de precaución”. Incluso clasifica algunas radiaciones electromagnéticas como posibles carcinógenos.

Blinde su dormitorio

El ‘búnker’ o ‘refugio tecnológico’ es el espacio, sobre todo dormitorio, donde después de medir el nivel de radiación al que está expuesto, se aplican blindajes y apantallamientos técnicos para que no lleguen las radiaciones a quien duerme allí, explica León. Allí se desconecta todo lo posible para garantizar el descanso, añade.

Para el análisis y correcciones geobiológicas de una casa, el experto utiliza aparatos medidores de radiaciones natural y artificial, que detectan espectros de frecuencias, campos eléctricos, magnéticos y de microondas, y calculan su potencia con exactitud, como ondas externas (antenas de telefonía, líneas de alta tensión, transformadores eléctricos) e internas (electrodomésticos, instalación eléctrica, routers, wifi), explica.

Medida la radiación, con planos de situación, propone la reorganización o rehabilitación del espacio, para neutralizar las radiaciones.

Para mantener el dormitorio libre de radiaciones nocivas aconseja “apagar lo que va conectado al tendido eléctrico; ver si hay antenas de telefonía o torres de alta tensión cerca. Si se aparta de ellos, tendrá un sueño reparador y estará más vital y fuerte al nuevo día”.

La salud se afecta

Se calcula que entre un 5 y 10 % de la población mundial es electrosensible y entre los síntomas más frecuentes generados por aquello están la aparición de dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad, depresión o mayor riesgo de cáncer, reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además se recomienda una exposición a estas ondas tan baja como sea posible, además de tener en cuenta el principio de precaución, es decir evitar la exposición innecesaria mientras haya incertidumbre científica sobre el tema, y proteger sobre todo a niños y jóvenes.

Los especialistas de la Universidad de Trent, Canadá, advierten que problemas como migraña, crisis de hipertensión, aumento de frecuencia cardiaca, problemas de memoria y otros, serían ocasionados porque las personas duermen con el celular cerca y a ello se suma la radiación que reciben todo el día.

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