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Adiós al mercado de los bichos en Pekín

09 jul 2016 / 17:53

Pinchos de escorpión que se agitan aún vivos esperando su destino en la sartén. Larvas a la barbacoa, estrellas de mar fritas o ciempiés crujientes. Son algunos de los piscolabis que podían probarse en uno de los mercados con más solera de Pekín y que más morbo generan entre los turistas. Pero, para dolor de los visitantes gastronómicamente osados, el mercado nocturno de comida de Donghuamen, en una de las zonas más exclusivas de la capital china, dejará de funcionar.

“Las cucarachas son buenas para el hígado. La serpiente ayuda a enfriar el cuerpo. Los escorpiones, como son de naturaleza venenosa, absorben las toxinas”, cuenta Lin Yingfu, mientras exhibe con orgullo su mercancía. Los escorpiones más pequeños, cuenta, vienen de la provincia de Shandong, en el este chino. Los más grandes llegan importados de Tailandia.

Precisamente el éxito del mercado parece haber sido la causa de su fin. Según comentan algunos vendedores, los vecinos de la zona (donde los precios de un apartamento de 100 metros cuadrados superan de lejos el millón de euros) se quejaron del nivel de ruido y los olores que producía el mercado cada noche. La masa de visitantes también afectaba la circulación del tráfico. Así como la preocupación de las autoridades municipales por las condiciones en las que se almacenaban los alimentos.

Pero si el mercado de Donghuamen desaparecerá, no lo hará su legado. Lao Teng ya tiene apalabrado un local donde trasladarse para seguir ofreciendo sus fideos. Y los turistas con ganas de hacerse selfis echándose un caballito de mar a la goleta no deben desesperar: apenas unas decenas de metros más allá, la ‘calle de los snacks’ de Wangfujing continuará sirviendo cigarras fritas, saltamontes y otras tantas supuestas delicias a quienes lo deseen.

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