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Tania Tinoco: “Es difícil andar por la vida esperando algo de los demás”.

33 años en el Canal del Cerro y a punto de celebrar las bodas de plata matrimoniales.

24 abr 2017 / 11:56

A diario, la machaleña Tania Tinoco (53) lidia con el acontecer político y con la personalidad de su hija quinceañera, Amelia Hardeman, fruto de su matrimonio con el empresario suizo Bruce Hardeman (54). A la directora de Telemundo y presentadora del programa investigativo Visión 360 de Ecuavisa nadie le roba la paz y eso lo transmite en cada palabra. Recibió a EXPRESIONES en su residencia al norte de la urbe y este fue nuestro diálogo.

Con un hijo fuera del país, hay más tiempo para otras actividades personales...

Mi hijo mayor, Tommy, está viviendo y estudiando en Europa. Amelia no necesita de mi asistencia para casi nada. Hace un año tengo una oficina en mi casa. Ahí me encierro a escribir, generalmente en las mañanas. No tan temprano porque me levanto tarde, eso no cambia (risas). Lo hago hasta las dos porque a esa hora vuelve mi esposo Bruce de la finca.

¿Algún libro verá la luz pronto?

Además de mis editoriales, escribo un libro sobre las Dolores (las mujeres que perdieron a sus esposos en el asalto a una de las farmacias Fybeca en 2003). Con el paso del tiempo nos hicimos muy amigas, nos llamamos para Navidad. Se trata de sus historias y también me atreveré a dar la hipótesis de lo ocurrido. Tal vez mucha gente se sienta afectada. No hay apuro para publicarlo.

En las promociones de la nueva temporada de Visión 360 luce más delgada. ¿Ha sido todo un proceso?

Antes de los 50 comencé a perder peso, exactamente a los 49. Lo hice por salud y, además, cuando me veía en el espejo no me sentía una gordita feliz. Eso no existe. Intento no volver a recuperar esas libras. No sé cuánto he perdido, pero tengo dos tallas menos. Es un logro y yo me siento contenta.

¿Alguna vez consideró reducirse el estómago?

Nunca. He visto buenos y malos resultados. Lo que sí se me ha ocurrido es operarme o retirarme lo que sobra. Cuando se baja de peso hay exceso de piel. Aunque como expresa el papa Francisco: “Hay que dejar de criticar tanto tu cuerpo, dejar de lado tanta rabia o queja”.

Luego de los cambios de programación, Telemundo se emite a la medianoche y hasta se comentó que iba a desaparecer.

No me afecta el horario, antes se emitía a las 23:30. Entiendo que a algunos televidentes no les gusta. Toda la parrilla nocturna se movió. Son decisiones que yo no tomo, sé que han obtenido buenos resultados. Ahora llego una hora más tarde a mi casa.

Todo cansa. ¿Preferiría una vida y un horario normal?

No soy una persona ni una mujer normal. Ya estoy acostumbrada a ese horario, se me haría complicado trabajar en la mañana. Medio en broma y medio en serio he manifestado que el cerebro no me funciona antes del mediodía. Solo en ocasiones especiales me levanto temprano, no lo hago ni los fines de semana.

Con usted no aplica el refrán: “Al que madruga Dios lo ayuda”.

(Risas) No por madrugar amanece más temprano.

¿Quién los ve a esa hora?

Público en su mayoría masculino. Hombres mayores de 18 años y estudiantes.

¿Por qué no se la vio en los recientes procesos electorales?

Se decidió no convocarnos ni a otros comunicadores ni a mí. Los directivos tienen la libertad para hacer aquello.

Seguramente quería estar donde las ‘papas queman’.

Igual lo estuve aunque no apareciera en pantalla. Soy periodista las 24 horas del día.

Casi no se la vio en los especiales por los 50 años del Canal del Cerro. Quedaron debiendo...

En uno de los cinco programas especiales yo participé. Como eran varias personas, cada una tuvo un tiempo limitado.

Treinta y tres años en Ecuavisa. Eso es harto tiempo...

Es una parte, no toda mi vida. No tengo la representación de Ecuavisa, ni hablo a nombre del canal. Cuando participo en las redes sociales soy Tania Tinoco, la periodista, no la empleada del canal. Existe una separación, aunque no parezca. Vivo en un eterno presente. El pasado no vuelve y el futuro se hace con las decisiones que tomo ahora. Por ello me resulta más fácil asimilar mejor el tiempo y no le pongo tanta atención.

En ese tiempo pudo haber aceptado otras propuestas, sin embargo ha sido leal y fiel a esta empresa.

Las mujeres somos más fieles (risas).

Cuando hizo una determinada entrevista política y luego deslindaron responsabilidades, muchos creyeron que no le pagaron con la misma moneda.

Es muy difícil andar por la vida esperando algo de los demás. Es como el amor: se lo da todo, sin esperar nada a cambio, sin expectativas. No puedo vivir o avanzar esperando tal o cual reacción de las personas. Eso no va conmigo. Escuché comentarios de todo tipo. Yo actúo como creo que debo hacerlo.

Lecciones que se deben aprender

¿En 53 años ha vivido plenamente?

Totalmente. He sido muy feliz y he aprendido a hacerlo, incluso conmigo misma. Es un proceso, en el que se entienden muchas cosas. Cuando no se puede parar la tormenta, hay que aprender a bailar bajo la lluvia. He sido bendecida con una hermosa familia: dos hermanos (Jorge y Gustavo) y sus hijos. Con ellos compartimos casi todos los domingos. Somos muy unidos. Bruce, que no tuvo hermanos, halló una familia en Ecuador. Mis sobrinos lo adoran.

Desde el inicio de la conversación he notado que transmite mucha tranquilidad. ¿Cómo lo logra?

Porque tengo una vida interior muy rica. Entiendo que soy una chispa de Dios sin ser Dios. Soy un ser divino que vino a una experiencia en la tierra. Sé que hay lecciones que debo aprender cada día.

Bodas de plata matrimoniales

Cumple 25 años de casada.

Me parece mentira. El 30 de mayo los cumplimos y nos vamos a la India. Bruce siempre me saca pica de que él visitó este lugar a los 16 años. Quiero conocer El Taj Mahal. Iremos a varias ciudades, pero no nos interesa andar corriendo, sino disfrutar de cada sitio. Me gusta apreciar los atractivos turísticos, tomarme un café... Iremos a nuestro ritmo.

En estos tiempos en que las parejas se separan con gran facilidad, ¿cómo logran mantenerse juntos?

Somos amigos y compañeros de vida. Cada quien tiene su espacio e independencia, además sus intereses propios y en común. Las grandes decisiones, ya sean económicas o con nuestros hijos, las tomamos los dos.

¿Muy complicado ser mamá de una adolescente que parece adulta?

Sin comentarios (risas).

¿Tiene conflictos con la edad?

Para nada. Comentan que no se debe confiar en las mujeres que dicen su edad. Tal vez eso se aplique en las mujeres normales. Yo no soy una de ellas.

A LA CARTA