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Alejandra Guzmán: “Aprendí a través del dolor”

Dos de las voces femeninas más populares del pop latinoamericano visitarán esta semana Ecuador. Una de ellas es Alejandra Guzmán, quien conversó con EXPRESIONES.

11 oct 2017 / 18:38

Dos de las voces femeninas más populares del pop latinoamericano, de las últimas décadas, visitarán esta semana Ecuador. Las cantantes ofrecerán un par de conciertos como parte de su gira Versus.

Nos referimos a las mexicanas Gloria Trevi y Alejandra Guzmán quienes cantarán, la noche de este viernes 13 de octubre, en el estadio Alberto Spencer de Guayaquil.

EXPRESIONES conversó vía telefónica con ‘la Guzmán’ la tarde del lunes. La reina del rock, como la conocen en su país, no solo habló del tour con su otrora rival, sino que también repasó su carrera musical y vida personal.

Hace 25 años era impensable que usted y Gloria Trevi compartieran el mismo escenario, grabaran un disco y se chocaran la mano. ¿Cómo se llegó a esto?

Fíjate que fue muy curioso. Yo reunía material para mi nuevo disco cuando un día recibí un correo electrónico de la señora Gloria invitándome a hacer algo juntas y acepté. Y mira, ha sido algo fabuloso.

¿Pero la rivalidad entre ustedes fue cierta o no? Me recuerda a la de Verónica Castro y Lucía Méndez.

¿Tanto así? (risas) Bueno, la industria y los medios muchas veces crean o exageran historias al respecto, como la rivalidad de mi padre con César Costa. De pronto rivalizamos en lo profesional. Creo que en estos tiempos que vivimos de odio, atentados, ataques, broncas, violencia, unirnos fue lo mejor, dejar de lado cualquier diferencia creo que es bonito. Además cada una tiene su público y su carrera, son tantos años y seguidores, imagínate, que juntarnos en un ‘versus’ resultó muy ‘padre’

¿Y cómo ha sido ese viaje, Alejandra, desde Bye mamá hasta llegar a Versus? ¿Qué tal ha sido el trayecto con equipaje incluido?

Ufff, ha sido intenso, fuerte, he vivido de todo, ha sido un viaje con muchas emociones, con aceleradas y frenos, pero siempre adelante, volviendo a arrancar.

No es lo mismo saborear el éxito a los 22 que a los 50. ¿Cómo lo digiere a punto ya de llegar precisamente al ‘quinto piso’?

En los inicios de mi carrera vivía a mil, no había tiempo para detenerse, con tantos viajes, grabaciones, entrevistas, giras, un disco detrás de otro... era una locura. Ahora es diferente, digiero, respiro, aprecio, observo, valoro y agradezco todo lo que vivo y tengo.

¿Y en qué momento dejó de vivir a mil y empezó a valorar cosas tan simples como bañarse en el mar?

Yo aprendí a través del dolor, cuando ocurrió lo de los biopolímeros (en 2009 se inyectó la sustancia en los glúteos con resultados adversos, lo que la obligó a seguir un tratamiento que continuará hasta el final de sus días), ahí me di cuenta de lo frágil que es la vida, no importa el éxito, el dinero y la fama cuando corres el riesgo de perderla. Ver la muerte de cerca te cambia todo. Y lo del mar ocurrió luego de mucho tiempo sin poder sentirlo, lo primero que hice al salir de la operación fue zambullirme en él y llorar.

En el mundo del espectáculo, artistas vienen y van, y luego de casi tres décadas de carrera no es tarea fácil seguir en el ruedo. ¿Cree que fue una ventaja, además de poseer una gran voz y buenas canciones, haber nacido con el don de conectarse con el público y transmitir sus emociones?

No sé qué decirte. Desde que comencé en esto, yo interpreto lo que siento con cada canción y eso es lo lindo de esta carrera, llegar a la gente y tocar sus almas con lo que haces. Es una sensación indescriptible hacer llorar, suspirar o sonreír a alguien más.

De pronto lo lleva en los genes, teniendo como padres a Enrique Guzmán y Silvia Pinal.

Ah, pues sí. ¡Qué padres tengo!, ¿no? Y mira qué curioso: La plaga, que cantó mi papá, cumplirá pronto 60 años; yo pronto 30 de mi primer disco y aquí estamos.

¿Y después de Versus qué viene?

Estoy trabajando en algo mío, tiene que ver con mi vida, mi carrera, hay una historia que contar; pero prefiero no adelantarte nada más, que sea una sorpresa.

CONÓCELA

*Cantante y actriz mexicana nacida en 1968.

*Es considerada una de las mayores estrellas del pop mexicano, con 19 discos a su haber (entre los grabados en estudio y en vivo), la mayoría de ellos, certificados como álbumes de oro y platino.

*Entre sus múltiples premios, consta un Grammy (2002).

DE LA MÚSICA Y OTRAS VOCES

*Frente a otros géneros, como el urbano que cada vez se expande más por el mundo, Alejandra se queda con el pop rock clásico. “Escucho a Janis Joplin, Amy Winehouse, Stevie Nicks, Gloria Gaynor, Donna Summer, Billie Holiday, mujeres con fuertes voces que te llegan a todos los sentidos, con esas me quedo. Y de ahí, pues, todo lo que tiene que ver con los 80 y 90, que son mis décadas favoritas en música”.

SIN PENSARLO DOS VOCES

¿Qué canción suya interpretaría 100 veces sin cansarse?

Hacer el amor con otro.

¿Enrique Guzmán? Mi papá roquero.

¿Silvia Pinal? Mi mamá hermosa.

¿Luis Enrique Guzmán? Mi hermano, mi apoyo, mi mejor amigo.

Gloria Trevi: Mi rival.

Una dupla imposible: Con Barry White.

México: Temblor.

Un plato para devorar: Papa a la huancaina.

Frida Sofía: El amor que a veces me da corajes.

Eternamente bella: Alejandra Guzmán.

SU CONEXIÓN CON ECUADOR

Alejandra Guzmán no es la única artista de su familia que ha visitado varias veces nuestro país. Su padre, Enrique Guzmán, fue uno de los mayores símbolos musicales de la década del 60, formando parte de la llamada ‘nueva ola’ junto a Angélica María, Alberto Vásquez y César Costa. En sus años de apogeo y popularidad no solo que cantó en estos lares, sino que también grabó películas, entre ellas Romance en Ecuador (1965) y Caín, Abel y el otro (1970). Junto a Silvia Pinal (su entonces esposa), una de las leyendas vivientes del cine mexicano, llegaron a ser propietarios de un bar discoteca llamado Enrique’s en Punta Carnero (Santa Elena).

Al respecto, Alejandra comentó: “Cada vez descubro más cosas que hicieron mis padres y es hermoso que los recuerden tanto allá. Lo primero que se me viene a la mente cuando escucho Ecuador es haber estado en la Mitad del Mundo y las niñitas con sus ponchitos. Pero lo que me impresionó realmente fue ver cabezas reducidas (tsantsas), eso estuvo fuerte”.

A LA CARTA