Hace treinta años que Fernando el "Corcho" Cordero diseñó su primera obra como arquitecto profesional, y esta fue, su propia casa. Lugar donde ahora reside con Nelly, su esposa, pues sus tres hijos ya formaron sus hogares. Pero los domingos, la casa queda pequeña para recibir a sus nietos y nueras que los visitan para pasar una tarde en familia.
En medio de la risa, Cordero dice que su casa es la casa de los búhos, y no es para menos, ya que desde la sala, pasando por el comedor, el estudio, el bar y hasta en las paredes habitan cerca de mil búhos, de todos los tamaños, materiales y colores. El más pequeño mide menos de un centímetro.
Esta colección comenzó en 1984 cuando conoció a un artesano que entrevistó para su investigación sobre vivienda y trabajo que adelantaba en ese entonces. "Me sorprendió la agilidad con la que realizaba cada búho, y al finalizar el trabajo me regaló tres, los impulsores de dicha colección", agrega.
"Mi casa tiene un estilo andino o campesino de un solo ambiente", afirma Cordero. Él recuerda que inicialmente su residencia tenía 183 metros cuadrados, los cuales se han ampliado a 230 para dar cabida a todos los libros que le persigen como buen amante de la lectura que es. "El estudio es mi lugar favorito", precisa.
En cambio, Nelly prefiere el dormitorio, ya que este ha sido el punto de encuentro con su esposo y sus hijos. "Recuerdo que en este, mis pequeños jugaban fútbol y también acostumbrábamos esperar a Fernando cuando llegaba tarde".
"Los primeros años en esta casa, las habitaciones no tenían puertas, y eso era parte de la decoración, siendo fieles a la tradición de los campesinos que tienen poca privacidad", cuenta Cordero.
Uno de los cuadros que más le agrada al nuevo asambleísta es La Minga, elaborado en cerámica por Eduardo Vega y expuesto al lado de una pintura de su abuelo materno por el pintor cuencano que se apellida Montessinos. "Mi abuelo fue el fundador del Partido Socialista en Cuenca", por esto no es casualidad que su nieto, hoy asambleísta, vea en este sistema político una esperanza para los ecuatorianos.
"No es que el socialismo sea malo, sino que ha sido ejercido por malos gobernantes en el mundo, pero en el caso nuestro, las cosas han sido diferentes, pues Rafael Correa ha demostrado que sí puede cambiar muchas cosas", asegura el nuevo asambleísta.
"Es preciso anotar que el socialismo del siglo XIX o del siglo XX son inaplicables para la época actual, de manera que este sistema no es digno de condenar, al contrario es una ilusión de cambio para todo el mundo", agrega.
Cordero recuerda que lo más gratificante como alcalde de la capital azuaya fue elevarle la autoestima a los cuencanos.
Cuando fue alcalde una de las propuestas fue sembrar un árbol cada vez que naciera un niño como simbolo de la vida que florecía y así, llenar la ciudad de naturaleza, pero se quedó solo en palabras porque los ciudadanos no la acogieron.
Contrario a lo que sucedió en su propia casa, en cuyo jardín hay tres árboles que representan el día de nacimiento de cada uno de sus tres hijos. "De niños ellos se iban midiendo con el tamaño del árbol que hoy pasó su estatura por muchos centímetros ", dice Cordero.
Así como Fernando tiene su colección, Nelly también, pero de bicicletas, no para practicar ciclismo sino como un adorno para las paredes de su casa.
Desde hace 8 años empezó a formar su colección que tiene guindada en la pared de la sala. "Las primeras fueron traídas de México", recuerda Fernando.
Por ahora, pasará la tarde del domingo con sus nietos en el jardín, pues dentro de pocos días cumplirá su nueva función como asambleísta en Montecristi.
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1. En el recibidor de su estudio, permanece parte de la colección de búhos sobre una mesa de centro.
2.Cuadros, fotos y artesanías en cerámica adornan la pared principal que da a la sala.
3.Colección de búhos en cerámica guindados del cielo raso.