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¿Todavía vendrá más?

13 mar 2018 / 00:00

    Es la pregunta que se hacen la sociedad y la ciudadanía ante los continuos hechos nada transparentes y a los procesos de corrupción que están saliendo a la luz pública y que se dieron en el anterior gobierno. Se creía que estos correspondían solo al ayer. Sin embargo, aparentemente no es así pues en los últimos días tres actores institucionales han mostrado actos que no solo son bochornosos sino que además avergüenzan a las funciones que encabezan.

    Las grabaciones filtradas de un diálogo entre un alto funcionario de un organismo estatal, con otro que dirigía el control y que hoy es prófugo de la justicia, dicen mucho. Y quien las pone a la luz es aquel que debe efectuar investigaciones para procesar a los culpables y llevarlos a los tribunales. Esto da muestras de acciones que no son propias de las altas funciones.

    Pareciera que estamos ante un suceder y revelar continuo de hechos y procesos que evidencian que la democracia ecuatoriana, su institucionalidad y la conducta de los responsables políticos, administrativos y judiciales de ella no están a la altura de las demandas sociales. Tampoco del momento que requiere el país para salir de la crisis económico-institucional que lo aqueja.

    Se están conociendo varias investigaciones de la Contraloría, con glosas y evidencias de “inadecuados” manejos de las instituciones, de contratos, de precios, etc., que dejan mucho que desear. Asimismo, se están dando a conocer pruebas que muestran y demuestran que el Ejecutivo del régimen anterior sí sabía y conocía la existencia de algunos procesos y eventos que tanto ayer y como hoy resultan irregulares. Como por ejemplo: las evidencias sobre un perjuicio millonario al Estado en el caso del campo Singue.

    La existencia de un documento enviado por la empresa Dygoil al presidente señala que las negociaciones eran conocidas por el anterior mandatario. Estos y otros casos que se siguen revelando día a día es lo que lleva a la ciudadanía y al conjunto de la sociedad ecuatoriana a preguntarse: ¿qué más sigue? ¿Qué hechos y cosas nuevas, turbios y de corrupción vendrán mañana? Parece que al país los políticos lo han conducido a un laberinto de inestabilidad institucional continua. Ante esto, ¿qué debe hacer el Ecuador para que estos factores anómalos dejen de seguir minando las bases institucionales de su democracia?

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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