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07 mar 2018 / 00:00

    Han pasado nueve meses del ejercicio presidencial del gobierno y pareciera que de los múltiples sobresaltos, incluido el enjuiciamiento del vicepresidente electo y su condena, - en un proceso sometido a todo género de tribulaciones-, ahora se ha pasado, después del viento fresco del diálogo como instrumento de gobierno (desacreditado por las revelaciones del asesor Mangas), al desencanto de la revelación sin atenuantes de los procedimientos mafiosos de múltiples funcionarios públicos de los denominados de alto nivel.

    Si la lucha contra la corrupción es uno de los programas “bandera” del actual régimen, no cabe que los lamentables sucesos comentados se mantengan impunes y bien ha hecho el presidente Moreno en solicitarles a los actores del malhadado acontecimiento “un paso al costado” para que no sigan agravando la situación de una democracia que según su criterio “está enferma”.

    En efecto, de no darse acciones que en algo reparen el afectado honor nacional, la pérdida de respetabilidad de la República seguirá creciendo y ello es inadmisible.

    Sin duda, tal cual también lo ha planteado el primer mandatario, hay que recobrar la seriedad en el tratamiento de los graves problemas nacionales puesto que su frivolización en nada contribuye a su solución.

    Con ese entorno, parece propicia una crisis de gabinete que abra camino a la certeza del rumbo político que se va a seguir durante los próximos años, procurando que sea de consolidación democrática, alejado de las visiones que tienen sumidos en la miseria y sin libertades a pueblos hermanos, a nombre de proyectos visionarios que solo han sido el pretexto para asaltar sus recursos, dando paso al doloso enriquecimiento de una putrefacta clase dirigente.

    Igualmente se espera con ansiedad que a mediados del presente mes se dé a conocer el plan económico que, obviamente, no puede ser la continuación de unas medidas que ya se han probado ineficientes para superar la actual crisis.

    Así, clamando por sanciones contra los corruptos, por cambios en los ministerios que no están cumpliendo y las propuestas destinadas a reactivar la economía, la única esperanza concreta la pone el pueblo en la acción de los miembros del nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que aunque transitorio está llamado a hacer historia.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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