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Hacer un alto al electoralismo

11 ene 2017 / 00:00

    Mientras la campaña protege estos días finales del actual gobierno y los tiñe con un manto desaforado de electoralismo que, con intención o sin ella, olvida los roles políticos de los partidos, circunscribiéndolos a la búsqueda de votos, el Ecuador vive algunos de los días más oscuros de su historia.

    En efecto, como en pocas ocasiones, a la incertidumbre que podría ser propia del proceso electoral que se vive, se deben sumar las denuncias sobre actos de corrupción y la impudicia con que se manipula la información al rededor de los mismos. Cuando todo ello ocurre en el marco de una crisis económica, apenas sí admitida a regañadientes en los sectores oficiales, pero trágicamente vivida por los ecuatorianos, la magnitud de lo que sucede sobrepasa las tradicionales dificultades propias de un país en esencia pobre y peor todavía, muy mal administrado, en razón de la necia insistencia de considerar al despilfarro virtud y al ahorro impericia.

    Si a lo señalado es posible agregarle el desconcierto de los discursos de los candidatos que plantean una especie de borrón y cuenta nueva respecto a toda la legislación generada por el régimen que está por concluir, ese maligno complejo de Adán que quiere refundar la República en cada nuevo comicio, entonces la incertidumbre es perversamente manifiesta y maligna.

    Toca por lo tanto, por parte del Gobierno, contribuir a esclarecer, y a la oposición, obligar a que se lo haga, olvidando por un momento, de parte y parte, sus respectivos intereses electorales y dándole al país y a la atención de sus conflictos, la prioridad que merecen.

    No es posible, por ejemplo, que cuando van a cumplirse nueve meses del fenómeno telúrico que afectó principalmente a las provincias de Manabí y Esmeraldas, la llegada de las lluvias evidencie lo negligente de la acción pública para garantizar albergue adecuado a los damnificados.

    No es posible que a poco de concluir sus gestiones se siga atolondradamente tratando de imponer legislación no suficientemente debatida sobre temas vitales para los ciudadanos, tal cual un nuevo Código de Salud.

    Entre tanto, cada vez hay más confusión alrededor de los casos de corrupción recientemente conocidos e incluso se dan tropiezos que involucran desprestigio para la imagen internacional del país, por declaraciones desafortunadas.

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