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El silencio es complicidad

02 mar 2018 / 00:02

    No es una novedad la grave crisis que atraviesa la administración pública del Ecuador como resultado de un periodo en el cual se consolidaron los peores defectos nacionales, dando lugar a que se tejiera una enorme red delincuencial, la cual ahora se evidencia como un gran tejido anómalo.

    Así, a la crisis económica se debe sumar una enorme crisis ética, no todavía suficientemente develada en sus consecuencias, pero cada vez más transparentada en cuanto a sus autores, cómplices y encubridores.

    A la fecha, la cirugía mayor prometida por el presidente de la República, imperativa para tratar de corregirla puesto que no se subsanaría con paños tibios, se hace impostergable.

    Pero no puede ser que solo al jefe de Estado se le pida actuar.

    La clase política ecuatoriana, considerada como un conjunto, debería hacerlo sin dilaciones procurando regresar al orden mínimo que toda república debe garantizar.

    Y es que, pese al cotidiano acentuamiento de la decadencia política, no se puede permanecer en impasividad cuando se conocen sucesos bochornosos como la reciente grabación de una conversación al más puro estilo mafioso entre el presidente de la Asamblea y un excontralor prófugo, acusado de graves actos de corrupción. Ello no puede quedar como otro simple hecho anecdótico.

    Si el país pierde su capacidad de reaccionar frente a vergonzosos sucesos como el aquí comentado, está poniendo en riesgo su supervivencia, dado que manifestando insuficiencia en la defensa de la ética pública, se convierte en presa apetecible para los que intenten tomar el control de la república para garantizarse impunidad.

    Conociendo que esa situación no es un supuesto hipotético, puesto que es evidente observando la que viven o han vivido algunos países del continente, cabe exigir a las autoridades gubernamentales y de las fuerzas políticas en general una reacción condigna.

    De momento ha sido lamentablemente escasa, más allá de la indignación generalizada de los comentaristas políticos, la que han dejado ver los actores políticos, ya sea como dirigentes de los partidos y movimientos o como asambleístas que apenas si han realizado cautos pronunciamientos.

    Por lo demas, los actores directos de la triste trama en mención bien harían en dar un paso al costado, mientras se esclarece el bochornoso suceso.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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