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Democracia, derecho y justicia

01 mar 2018 / 00:02

    La democracia siempre será mucho más que aquello que los estados, los gobiernos, los partidos y los políticos piensan que es. De hecho, a lo largo de la historia se ha probado y demostrado que esta no es solo un sistema jurídico y sociopolítico sino mucho más. Además de ser un régimen de derecho, también es un efectivo modo de vida. Incluso, implica un conjunto complejo, pero claro y definido, de normas, de convivencia y de comportamiento político y social de sus integrantes. Por esto no es adecuado pensar y analizar su accionar y el funcionamiento de ella al margen de estos elementos.

    De ahí que sea importante señalar y precisar que cuando expresamos que está vigente, como sistema político, se vive ante un verdadero régimen de derecho y respeto a estos. Por eso los hemos de comprender en las relaciones y vínculos que se dan entre el Estado, la normatividad y el sistema constitucional. Y por extensión y factor fundamental: la existencia de la justicia. De esto se concluye que no hay democracia sin plena vigencia del derecho y sin una efectiva práctica de la justicia.

    Es necesario comprender bien esto, sustentarlo y saber que la democracia tiene una lógica y un accionar en la cual debe actuar el derecho y la justicia. Esto en el país, hoy más que nunca, constituye un aspecto básico. Pues el gobierno anterior sostenía que era un régimen de derechos, de acuerdo a la Constitución; sin embargo, fue evidente la vulneración, atropello y no vigencia de ellos.

    Ciudadanos, instituciones, organizaciones sociales, dirigentes, líderes, ONG, canales de televisión, periódicos, periodistas, columnistas, caricaturistas, etc. fueron sometidos constantemente a una práctica de efectiva persecución, represión y judicialización. Hoy se conoce la existencia de numerosos casos en los cuales el derecho y la justicia fueron vulnerados.

    Incluso se muestran, como evidencias, algunos hechos que fueron silenciados y negados. En estos se prueba que hay situaciones de injerencias con claros testimonios (pues hay pruebas) en las cuales se demuestra que algunos jueces y tribunales fueron inducidos a resolver a favor del gobierno y sus funcionarios. Este ambiente negativo no debe repetirse. Por eso, es necesario comprender que la democracia sin Estado de derecho pleno y sin Justicia no es posible.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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