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Civismo ejemplar de cada año

07 ene 2017 / 00:02

    Guayaquil tiene una historia de prácticas ciudadanas que da muestras positivas del proceder de su gente. Las hay de todo tipo. La de mayor y mejor valoración es la que se llama civismo solidario. Así se denomina a la acción de hombres y mujeres que se expresa en el voluntariado.

    Pero también hay un ejercicio ciudadano guayaquileño que se reitera en los primeros días de cada año: la concurrencia masiva de miles de contribuyentes que buscan pagar cumplidamente el impuesto predial al Municipio.

    En los últimos años, ciudadanos de toda condición social, edad y zona de residencia, con gran sentido cívico acuden a pagar prontamente los impuestos prediales. Las filas de quienes se adhieren a esta expresión de civismo son muy extensas. Hombres, mujeres, incluso de la tercera edad, acuden a las ventanillas de la Municipalidad porteña.

    ¿Por qué lo hacen? Se dirá que por acceder al 10 % de descuento que se otorga. Sin embargo, esta razón se esfuma cuando se constata que la gran mayoría que lo hace paga impuestos que no exceden los cien dólares. Esto significa que “ese responsable y cívico acudir” no les deja grandes beneficios.

    ¿Qué hay entonces? La ejemplar expresión de una práctica en la que la ciudadanía estima que el pago oportuno es el modo más adecuado de cumplir con el responsable deber cívico. Esto se da porque consideran, como contrapartida, que ese pago se traduce en obras. Es decir, estaríamos ante una forma específica y particular en la que cada ciudadano muestra un mayor civismo en la medida que el gobierno local convierte tal tributo en acciones y obras de desarrollo urbano.

    Es bueno que este modelo de acción cívica del ciudadano guayaquileño se renueve cada año. Pero mucho más lo es porque significa que pese a los avatares y presiones negativas que recaen sobre ellos, Guayaquil cuenta con un colectivo humano que mantiene vivo, activo y renovado el civismo tradicional de la ciudad.

    Esta expresión del actuar ciudadano de los guayaquileños seguirá siendo motivo de admiración y simpatía. Sin duda, ahora forma parte de su accionar positivo que tanto llama la atención y que muchos elogian: su histórica labor de voluntariado.

    Bien por el Municipio y mucho más por la ciudadanía, que mantiene viva esta reiterada muestra de civismo.

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