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“Welcome refugees”

19 may 2017 / 00:00

    “Aquellos que no estén preparados para aceptar los valores de la Ilustración, tendrán que abandonar nuestro país y sociedad”. Duro leer esto. Duro porque este fragmento del borrador de ley austríaca se refiere específicamente a los refugiados sirios, que claman una posibilidad de vida. Esta norma prohíbe utilizar burkas en lugares públicos, obliga a los migrantes a recibir un curso intensivo de alemán, cumplir un curso de valores y firmar un Contrato de Integración a la cultura mayoritaria. Las críticas han sido inmediatas. Después de todo, si el punto de la nueva norma es defender los valores ilustrados, que constituyen la cuna de la Europa Moderna, ¿estas medidas no atentan contra estos principios en primer lugar? ¿Dónde quedaría la libertad de expresión? ¿No atenta esta ley “dirigida” contra el principio ilustrado de igualdad ante la ley?

    Creo que es momento de aceptar que si Europa quiere defender su esencia tendrá que actuar en contra de ella en menor o mayor medida. No porque los sirios sean una amenaza por su islam radical (posibles futuros atentados), si aceptamos que en primer lugar huyen de eso y han pasado un escrutinio por parte del Ministerio de Defensa, sino porque si se acepta la migración en cantidades considerables, culturalmente resulta una amenaza ante la unidad nacional del país. Estaríamos ante la posibilidad de barrios musulmanes, similar al fenómeno ocurrido en Francia. Un proceso natural: en un país extraño el individuo busca apoyo y refugio entre los suyos. Chinatown, Little Italy, Barrio Cubano. Con el paso del tiempo se convierte en una nación dentro de una nación, y mientras más hostil se considera al exterior (porque no se entiende el idioma, por los valores incompatibles, por la discriminación ante lo diferente), más cerrada se vuelve esta comunidad y hostil a lo externo. De ahí que los ataques en Francia, por ejemplo, sean de ciudadanos franceses que nunca se sintieron como tales. Por eso la importancia de destruir barreras para el migrante. Al final del día, tal vez no los persigan, sino que le darán una dura bienvenida. Dura, pero bienvenida al final.

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