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Wagner y El anillo

06 dic 2017 / 00:00

    Wagner compuso lo que ningún compositor de ópera: una tetralogía: “Der Ring des Nibelungen”, una combinación de sagas germánicas en recreación romántica de la tragedia griega. Según Wagner, la creó de forma dramática en 1853. Mientras dormía en un hotel de La Spezie, sintió “el fluir del agua” y escuchó “la triada pura” del Mi bemol mayor y empezó a componer. El primer testimonio de este sueño aparece en su biografía, producida muchos años después del “acontecimiento”, cuando el sentido de la verdad de Wagner -nunca demasiado sólido- se había desvanecido por completo.

    En El anillo muestra un espejo admonitorio de su propio siglo, enredado en políticas de poder y consideraciones de conveniencia; egoísmos, ansias de dominio, compromisos y rivalidades. Wagner quería que esta alegoría del fin de los dioses se representara como un ciclo, y así sucedió por primera vez en 1876 en el Teatro del Festival construido en Bayreuth. El compositor creía que el drama iba a tener un efecto de purificación en los “peregrinos” concurrentes: así la antigua idea griega de la catarsis obtendría una nueva dimensión. Cada uno de los 4 dramas utiliza variantes de los mismos “leitmotifs” y de las mismas ideas básicas, especialmente en la amplia, omnipotente y omnisciente orquesta. Cada una de las partes es completa y comprensible en sí misma, gracias a que los acontecimientos previos son ingeniosamente recapitulados en la propia estructura dramática. “Das Rheingold”, muestra cómo los esfuerzos de Wotan por exaltar su poder y su “grandeur” desencadenan el mecanismo de su perdición; “Die Walküre” trata de la hija de Wotan, Brünnhilde, y del amor entre los hermanos Sigmund y Sieglinde; “Siegfried” presenta al héroe puro elegido como redentor; “Götterdämmerung” retrata la catástrofe de Siegfried y Wotan. El “leitmotif” tiene una influencia permanente, al igual que la típica distribución de las voces por parte de Wagner: una soprano sumamente dramática (Brünnhilde), una joven soprano dramática (Sieglinde), un fuerte tenor heroico (Siegfried) y un bajo-barítono heroico (Wotan).

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