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Un año nuevo Trump

03 ene 2018 / 00:00

    Cuando el presidente norteamericano Donald Trump levantó campamento rumbo a su mansión-club privado en Palm Beach, Florida, para las fiestas, dejó a Washington en ascuas. Trump y sus fuertes aliados en el Congreso -más de los que uno podría esperar- están decididos a torpedear lo que supuestamente es una investigación legal independiente sobre si Trump y su equipo de campaña conspiraron con Rusia en sus esfuerzos por derrotar a Hillary Clinton en 2016. El comportamiento del equipo de Trump con el asesor especial Robert Mueller y el FBI, que está cooperando en la investigación de Mueller, hace que el comportamiento de Richard Nixon y sus colaboradores con los investigadores del Watergate parezca dócil y respetuoso en comparación. Nixon despidió al primer fiscal independiente, Archibald Cox, pero se nombró a otro fiscal y Nixon, finalmente, renunció antes que enfrentar un juicio político de la Cámara de Representantes y una condena del Senado (o hubiera tenido que dejar el cargo sin una valiosa pensión). Trump y sus asesores no parecen haber aprendido de la historia más reciente. Al despedir al director del FBI James Comey, Trump se puso una soga al cuello con el nombramiento de un asesor especial. Hoy no se puede saber si se llevará a cabo un intento de juicio político. Pero la mayoría de los observadores creen que republicanos clave en la Cámara de Representantes, donde comenzaría el juicio político, se unieron a la suerte de Trump, principalmente porque le temen a su base leal (aproximadamente un tercio del país, agrupado en muchos distritos parlamentarios). Eso podría cambiar si los demócratas se adueñan de la Cámara en las próximas elecciones de mitad de mandato de noviembre. Pero aun así es muy probable que no puedan reunir la mayoría de dos tercios que se necesita para condenar a Trump en el Senado. Este teme que Mueller encuentre argumentos para procesarlo. Una fuerte posibilidad es que el presidente sea acusado de obstruir a la justicia. Una acusación penal de obstrucción requiere pruebas de intención para recibir una condena, pero los esfuerzos seriales de Trump por incidir en la investigación, o detenerla, sugieren que teme ser vulnerable. Si Mueller cree que el presidente no debería ser inculpado, presentaría sus cargos ante la Cámara, que luego decidiría si avanzar o no con el juicio político. Trump está decidido a evitarlo y está claramente preocupado de no poder lograrlo. Y nadie puede asegurar que no vaya a tomar alguna medida drástica en asuntos internacionales o con la investigación de Rusia durante su descanso en Palm Beach. Su administración recientemente anunció que permitiría la venta de armas defensivas letales a Ucrania para contrarrestar la agresión rusa allí. Con Corea del Norte una guerra es bastante posible, según algunos oficiales militares retirados. Trump es volátil e impulsivo, hasta ahora sus principales asesores lo han contenido evitando tomar medidas o con cosas que pudieran molestarlo. Pero se cree que su constelación de funcionarios de política exterior e inteligencia está a punto de cambiar y que el secretario de Estado, Rex Tillerson, sea reemplazado por una figura de línea más dura a comienzos de este año. Pasamos las fiestas en relativa calma pero 2018 será tumultuoso.

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