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Transición de China hacia el crecimiento

12 sep 2017 / 00:01

China ha logrado cuatro décadas de rápido crecimiento económico. Pero aún queda por aprovechar plenamente una fuente poderosa de crecimiento: la urbanización. El potencial de las megaciudades, en su calidad de motores de dinamismo y prosperidad crecientes, conquista -al fin- la atención de alto nivel que merece. En la última década China ha estado trabajando para pasar de un modelo de crecimiento liderado por la industria manufacturera, impulsado por la mano de obra barata, a uno innovador y de mayor valor agregado, sustentado por las fuertes ganancias de productividad. La urbanización será fundamental para facilitar este cambio, en especial porque permite que entren en funcionamiento las economías de escala. Si bien China es el país más poblado del mundo y la segunda economía más grande, solo la mitad de la población vive en zonas urbanizadas, y menos del 10 % reside permanentemente en megaciudades. La tasa de urbanización del país se mantiene muy por debajo del promedio mundial. El crecimiento en las megaciudades de China -zonas metropolitanas con población de más de diez millones de habitantes- ha estado fuertemente restringido por rígidas divisiones administrativas estatales y por las agencias de planificación. Las megaciudades con frecuencia han sido menos exitosas que las ciudades más pequeñas en cuanto a acumular capital productivo, atraer inversión extranjera directa (IED) y demostrar su espíritu emprendedor, porque estas últimas han podido evadir en gran medida las restricciones antes mencionadas. Para maximizar el potencial de las ciudades de China, el Gobierno tendrá que ser mucho más adaptable y flexible, especialmente en lo que respecta a su notorio y estricto control de los ratios de desarrollo de tierras urbanas. En especial, se debe abandonar el sistema de cuotas de tierras que limita la cantidad que las ciudades pueden desarrollar para lograr el crecimiento futuro de la productividad, y que asigna una desproporcionada porción de tierras para fábricas. De lo contrario, la urbanización seguirá elevando aún más los ya altos costos de vivienda, pero no con la suficiente eficiencia como para dar energía al crecimiento y desarrollo sostenidos. La buena noticia es que los gobiernos locales ya están trabajando con el Gobierno central para aliviar o incluso eliminar las restricciones administrativas existentes. Los gobiernos locales ahora están presentando conversiones de condados a distritos para expandir los distritos urbanos hacia dentro de las jurisdicciones rurales, esfuerzos ampliamente apoyados por el Gobierno central, que permitirán incremento en la construcción de viviendas y mayor expansión industrial. Otra estrategia es ampliar el papel de los clústeres urbanos que aprovechan la fuerza de las ciudades de primer nivel para promover el crecimiento en las zonas menos desarrolladas. El primer ministro chino Li Keqiang anunció un plan para el desarrollo de un clúster de ciudades en la zona de la gran área de la bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao y además, los líderes de China parece que tienen su vista puesta en una segunda zona de gran bahía, cuyo centro se encuentra en la bahía de Hangzhou. A medida que su economía se basa más en el conocimiento y recibe mayor impulso de la tecnología, China una vez más saca provecho de sus fortalezas.

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