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¿Superará China el nivel de innovación de Occidente?

12 mar 2018 / 00:00

Desde principios del siglo XIX hasta principios del XX, Occidente atribuyó su crecimiento económico a los descubrimientos de “científicos y navegantes”. Un país necesita solamente el “empeño” para desarrollar aplicaciones comerciales “obvias” y construir las instalaciones para satisfacer la demanda de nuevos productos. Hasta hace poco, los chinos creían lo mismo. Pero ahora estos empresarios y emprendedores muestran cada vez más que no se trata tan solo de empeño empresarial para adaptarse a las nuevas oportunidades, sino también del deseo y la capacidad de innovar por cuenta propia, en lugar de copiar lo que ya existe. El Gobierno de China respalda de manera evidente a las empresas chinas que desarrollan una capacidad para producir innovaciones autóctonas, más aún cuando el nivel de innovación se mantiene débil en Occidente. Por eso en los últimos años introdujo iniciativas destinadas a aumentar el espíritu de emprendimiento e innovación. Las autoridades también han reconocido la importancia de permitir una mayor competencia en la economía. La idea clave es que cuando las empresas existentes están protegidas frente a nuevos participantes que ingresan en el mercado trayendo consigo nuevas ideas, el resultado será menos innovación y menos “adaptación” a un mundo cambiante, expresando este concepto en palabras de Friedrich Hayek. Cuantas más empresas de una industria estén pensando sobre un determinado problema, es más probable es que encuentre una solución. Una empresa que se ha mantenido fuera de una industria puede saber algo que todas las empresas dentro de la industria ignoran. O, alguna experiencia única puede haber proporcionado a una persona individual “conocimiento personal” que es imposible de transmitir a otros que no tuvieron la misma experiencia. Sea cual sea el caso, la sociedad se beneficia – a través de precios más bajos, más empleos, mejores productos y servicios, etc. La historia está plagada de evidencia sobre el valor que tiene la competencia. En la Gran Bretaña de la posguerra, durante la década de los años setenta, las industrias estaban controladas por clubes exclusivos dentro de la Confederación de la Industria Británica, institución que prohibía el ingreso de nuevos participantes. Para el momento en el que Margaret Thatcher se convirtió en primera ministra en el año 1979, la productividad total de los factores se había estancado. Pero, Thatcher puso fin a las prácticas anticompetitivas de la Confederación, y la PTF de Gran Bretaña volvió a crecer a mediados de los años ochenta.

Ahora estamos viendo algo similar en China. Hasta el año 2016, la tasa de crecimiento de la PTF de China se había ralentizado durante varios años. Pero, desde las reformas de ese año, la PTF ha ido en aumento. Occidente debe abordar su gran desaceleración de la productividad total de los factores, misma que se prolonga desde finales de la década de 1960. Poner fin a la protección que se brinda a quienes están establecidos en el mercado de nuevos participantes que poseen ideas para nuevas adaptaciones e innovaciones, es un buen lugar para empezar.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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