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Señorita Ecuador 1930

21 dic 2017 / 00:01

    Uno de los aspectos de la modernidad que surgió a inicios de la década de 1920, a la par de transformaciones de la economía, el régimen del trabajo, la producción industrial y el crecimiento de las ciudades, se expresó en la experiencia de lo cotidiano. Había necesidad de sentirse y actuar modernamente, por lo que empezaron a surgir cambios en la sensibilidad, que se expresó en la moda, en el cultivo del tiempo libre y en la práctica deportiva.

    En la década de 1920 ya era común la celebración de competencias de fútbol en conmemoración de las fiestas de independencia de la ciudad, en las que participaban equipos que habían surgido en diferentes barrios y que empezaban a tener gran popularidad, como el Patria, el Barcelona Sporting Club y el Club Sport Emelec. Para esa época había también una extensa red de teatros y cines donde se presentaban óperas, zarzuelas, danzas, recitales de poesía y conciertos, además de películas cinematográficas.

    En 1930, justo después de que se acentuara la crisis económica, convergen en Guayaquil eventos culturales y sociales que sacaron a la luz los profundos conflictos sociales y la necesidad de expresión de un sector de la población. En ese año la elección de la Señorita Ecuador, primer certamen de belleza con alcance nacional, puso en evidencia las profundas divisiones de clase que existían. El concurso, originalmente abierto a la participación de mujeres de todo el país, quedó finalmente restringido a cuatro candidatas de Guayaquil, ya que las quiteñas se negaron a desfilar en traje de baño. No hubo ninguna participante que representara a las mujeres indígenas y negras, ya que, de acuerdo a la organización social de la época, ni siquiera eran pensadas como potenciales participantes.

    En el proceso de elección, mediante votación popular, quedaron dos finalistas: Sara Chacón y Blanche Yoder, representantes de la clase media y la aristocracia guayaquileña, respectivamente. Finalmente la ganadora fue Sara Chacón, cuyo triunfo fue aclamado por la multitud como una victoria del pueblo sobre la burguesía de Guayaquil.

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