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Ridículos sainetes venezolanos

12 ago 2017 / 00:00

    Pareciera que un mal grupo teatral hubiera intentado montar la farsa de un golpe de Estado, aunque hubieran muertos reales, con el ridículo sainete de intentona golpista protagonizado por un capitán retirado de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) -Juan Caguaripano-, quien a la cabeza de 20 uniformados en traje de campaña y con armas largas, lograron entrar al fuerte de Paramacay, que ocupa la 41 Brigada Blindada, en Valencia, desde donde, mediante video difundido en internet en la madrugada del domingo, llamó a los miembros de la fuerza pública del país a desconocer el régimen del presidente Maduro, demandando un gobierno de transición. El grupo rebelde fue violentamente reprimido, siendo abatidos dos de los atacantes, apresados siete, y logrando fugarse los demás, que se sustrajeron algunas armas. Tras la frustrada intentona golpista, que el jefe del comando de operaciones militares venezolano calificó como “ataque terrorista”, las FF. AA. emitieron un comunicado reiterando su “apoyo incondicional” al presidente Maduro, a la iniciativa constituyente y a la revolución bolivariana. La Comisión de la Verdad, que funciona desde el día siguiente de instalada la Asamblea Nacional Constituyente, descarta que el asalto pueda ser un intento de “golpe de Estado” o “alzamiento militar”, pues la mayoría de los involucrados eran “mercenarios” vestidos como militares, y advierte que la oposición ha adoptado como estrategia “la creación, entrenamiento y financiación de grupos mercenarios cada vez más profesionalizados en aplicar tácticas de sabotaje y guerra sucia contra el país”. Pero el ridículo mayor, incurso en la más crasa ignorancia jurídica y del sentido común, lo protagonizó el Parlamento de mayoría opositora: desconociendo a la Corte Suprema de Justicia en funciones, el 21 de julio designó a 33 magistrados de una “Corte Suprema paralela”, cuya legitimidad obviamente no podía ser reconocida, ordenando Maduro que sean arrestados. Varios huyeron a Colombia, otros se asilaron en las embajadas de Chile y Panamá; tres ya están bajo arresto en Venezuela. Vergüenza ajena y de las mayores para los países latinoamericanos el increíble y burdo error del Parlamento venezolano. Como para ingresar a la lista de Guinness.

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