miércoles, 22 noviembre 2017
08:41
h. Última Actualización

Revolución alimentada por el Estado

Israel /
17 mar 2016 / 00:00

Las discusiones sobre la construcción de un futuro verde tienden a enfocarse en la necesidad de mejorar la generación de energía a partir de fuentes renovables. Pero ese es solo el primer paso. También es crucial que existan mejores mecanismos para almacenar y liberar esa energía -cuando el sol no brilla, el viento no sopla o cuando los autos eléctricos están en movimiento-. Y, contrariamente a la creencia popular, es el sector público el que está liderando el camino hacia soluciones que sean efectivas.

Steve Jobs, el difunto fundador y CEO de Apple, fue un empresario inteligente, pero cada tecnología que hace que el iPhone sea “inteligente” fue desarrollada con financiamiento del Estado. Esa es la razón por la cual Gates ha dicho que solo el Estado, en forma de instituciones públicas como ARPA-E, puede liderar el camino hacia un avance en el campo de la energía. Aquí es fundamental destacar que no se trata del Estado como un administrador que cumple este papel; más bien, es el Estado emprendedor en acción, creando mercados y no solo enmendándolos. Con una estrategia orientada a objetivos específicos y la libertad de experimentar -entendiendo que el fracaso es una característica inevitable, y hasta bienvenida, del proceso de aprendizaje-, el Estado es más capaz de atraer talento de excelencia y abocarse a la innovación radical. Pero, por supuesto, liderar una revolución verde no será una hazaña sencilla. Para tener éxito, las agencias públicas tendrán que superar desafíos importantes. Consideremos el caso de ARPA-E, fue fundada en 2009 como parte del paquete de estímulo económico del presidente Obama. Si bien todavía está en sus inicios, la agencia -basada en el modelo de la tradicional Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DAPRA)- ya ha revelado una promesa importante. Y, luego del compromiso asumido por Obama y otros 19 líderes mundiales en la conferencia sobre cambio climático el pasado mes de diciembre en París, de duplicar la inversión pública en investigación de energía verde, ARPA-E parece lista para recibir un bienvenido impulso en materia de financiamiento. Pero todavía carece de la capacidad de crear y forjar nuevos mercados de la que goza DARPA, y esto representa un desafío importante.

Es crucial que los gobiernos instalen salvaguardas para asegurar que el Estado emprendedor reciba una porción apropiada de beneficios por sus esfuerzos. Por supuesto, actores del sector privado como Bill Gates y Elon Musk son socios esenciales a la hora de impulsar la revolución verde.

En algunos países, como Israel (con su programa Yozma) y Finlandia (con su fondo Sitra), el gobierno ha conservado una participación en la innovación financiada por el Estado. Esto permite que el Estado emprendedor siga invirtiendo y catalizando la próxima ola de innovaciones. ¿Por qué los países occidentales son tan resistentes a esta idea sensata?

Project Syndicate

TE RECOMENDAMOS
A LA CARTA