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Promesa y peligro en el G20

12 ago 2017 / 00:00

Es junio de 2016 y las cosas parecen estar yendo bien para el presidente argentino, Mauricio Macri. Acaban de aprobar que Argentina ejerza la presidencia del G20 en 2018. La carrera presidencial estadounidense se está calentando. Todo indica que Hillary Clinton va a ganar la nominación demócrata y se encaminará hacia la victoria en noviembre. Macri se siente optimista de poder promover su agenda internacional con un aliado de ideas afines. Pasemos al día de hoy. Macri se debe de estar retorciendo las manos frente a un contexto internacional mucho más desafiante de lo que anticipó. Sin duda, enfrentar a Donald Trump y su agenda de “Estados Unidos primero” no será fácil. En la Cumbre del G20 en Hamburgo, Trump ya se las ingenió para aislarse de los otros 19 líderes, incluido Macri, al mantenerse firme en su decisión de retirarse del acuerdo climático de París, y también ha exigido la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan). Es poco probable que ese proceso se resuelva rápidamente y si se lo maneja con torpeza, podría alterar las relaciones de EE. UU. con los miembros del G20 México y Canadá. Además existe otra posibilidad concreta de que las negociaciones por el “brexit” no se completen para la fecha límite, lo que conducirá a un escenario de “no acuerdo”, que genera una sacudida económica seria para el Reino Unido y posiblemente para Europa continental. Y los muchos conflictos en Oriente Medio, los desastres humanitarios en África y el deterioro de la situación en Venezuela podrían tener consecuencias desestabilizadoras mucho más allá de las fronteras nacionales. Las elecciones inminentes en países miembro del G20 en América Latina son otra causa de incertidumbre. En Argentina van a tener lugar elecciones legislativas en octubre de este año, y México y Brasil tendrán elecciones presidenciales el año próximo, donde se espera que a los candidatos populistas les vaya bien. ¿Qué puede hacer Macri para maximizar las posibilidades para Argentina de una presidencia exitosa del G20? Tal vez intente capitalizar su amistad con Trump, que es anterior a sus carreras políticas. Pero esto conlleva algunos riesgos, debido a los interrogantes sobre las relaciones comerciales de Trump en Argentina. Más prometedor es el hecho de que Macri puede y debería trabajar estrechamente con grupos de la sociedad civil y activistas para garantizar espacio suficiente para la participación. La Unidad G20 argentina debe admitir la posibilidad de conflicto, especialmente si se considera lo impopulares que son algunas de las medidas de austeridad del Gobierno, que ya han derivado en protestas masivas. En términos más generales, la presidencia argentina del G20 sigue siendo una oportunidad importante para promover la agenda de política exterior de Macri, que hace hincapié en la cooperación internacional y tal vez aspire a posicionar a Argentina como el líder regional que lleva las perspectivas latinoamericanas al G20. Esto podría permitir rejuvenecer el aquejado bloque del Mercosur y desarrollar el plan climático y energético acordado por el G19 (sin EE. UU.). Macri ha declarado a 2017 como el “año de la energía renovable” y se comprometió a que Argentina satisfaga el 20 % de su demanda de electricidad con energía renovable en 2025. Argentina fue el primer país en presentar un plan de cambio climático nacional más ambicioso como parte del acuerdo de París. Macri debería sacar ventaja de la credibilidad que confieren estas medidas. La volatilidad global sin duda afectará la presidencia argentina del G20. Pero también lo harán las propias acciones de Argentina.

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