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¿Populismo a punta de pistola?

19 abr 2017 / 00:00

Hasta ahora, la contrarrevolución “iliberal” del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y del presidente del partido polaco Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, ha significado reprimir al poder judicial independiente, a medios públicos y -en el caso de Orbán- incluso a universidades privadas. Pero ahora es evidente que hasta las fuerzas armadas pueden quedar bajo el control de un solo partido político. En Polonia, el PiS está llevando a cabo una reorganización revolucionaria del ejército, como no se ha visto desde la imposición del régimen comunista. Un comunicado del Ministerio de Defensa revela la escala de los cambios que el PiS está exigiendo, así como sus apoyos políticos. “El ministro de Defensa Antoni Macierewicz (uno de los políticos más extremos de Polonia) ha implementado cambios de personal de gran escala a los más altos niveles en las unidades operativas, reemplazando a oficiales elegidos por Plataforma Cívica (el expartido gobernante)”, reza el comunicado. “En el Estado Mayor, estos cambios abarcan el 90 % de las posiciones de mando, y el 82 % en el Comando General”. El argumento de Kaczynski de que los oficiales hoy desafectados estaban conectados con Plataforma Cívica es completamente infundado. Mientras tanto, Macierewicz también ha impedido que los oficiales militares se comuniquen directamente con el presidente polaco Andrzej Duda, aunque él es el comandante supremo de las FF. AA. según la Constitución polaca. Duda cumple lealmente todas las órdenes de Kaczynski. Incluso antes de estos cambios recientes, las relaciones entre civiles y militares ya eran cada vez más tensas desde que entró en funciones el gobierno del PiS en 2015. Desde su función, Macierewicz ha impulsado el “culto Smolensk”, que promueve la fantasía paranoica de que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente ruso, Vladimir Putin, son responsables de la tragedia aérea de 2010 en que murió el hermano de Kaczynski, el entonces presidente polaco Lech Kaczynski, y otras 95 personas. Macierewicz también ha humillado sistemáticamente al personal militar de Polonia. Su portavoz y jefe de Gabinete, Bartłomiej Misiewicz, es un exasistente de farmacia de 26 años que no tiene título universitario. El episodio más escandaloso se produjo cuando Misiewicz visitó unidades militares y exigió que soldados y oficiales lo saludaran y se dirigieran a él como “ministro”, un honor que normalmente no se asigna a personas en su cargo. La única razón posible por la que a Macierewicz se le confíe una posición tan importante, y por la que un presidente leal sea marginado del ejército es que Kaczynski necesita a alguien que no dude en usar al ejército para reprimir las protestas públicas. Macierewicz también tomó medidas para limitar el papel de Polonia en Eurocorps -unidad militar integrada en torno a una brigada central franco-alemana. Una posible explicación es que la reducción por parte de Macierewicz del cuerpo de oficiales ha dejado a Polonia frente a una escasez de oficiales, pero está por verse si la conducción del PiS está intentando atiborrar al ejército de partidarios del régimen o haciendo maniobras para recuperar el control de manos de Macierewicz.

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