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Plan nacional 2018

14 ene 2018 / 00:01

    Si bien en 2017 se iniciaron algunos cambios por parte del presidente Moreno para modificar una década de autoritarismo e intolerancia del anterior gobierno, estos ahora deben darse de manera programada, decidida y creciente. Eso significa romper la “lógica del cangrejo”, de un paso adelante y dos hacia atrás, que se ha dado en algunas decisiones en su corta administración, como los reciclajes del exministro Rivera, del destituido presidente del IESS o del “sospechosamente espiado” secretario Mangas; o los continuos infantilismos de la ministra de Relaciones Exteriores, caso Assange entre otros. Para 2018 se debe dar un giro de 180º grados al diseño institucional y conducción del IESS, no debe permitirse la metida de mano de la Función Ejecutiva, ni que sea la caja chica del Estado. Los delegados al directorio nombrarán a sus máximas autoridades. Sus fondos deberán producir réditos, que no pueden ser buitres ni de altos riesgos. Deberá rendir cuentas a los afiliados-empresarios, a la Asamblea Nacional y a la Contraloría. Entre otros cambios al Estado, se deberá modificar el diseño institucional de la Contraloría del Estado, parece bastante interesante y operativa la propuesta hecha por el contralor (E). Asimismo, se tiene que modificar la nominación y elección de los miembros del Consejo de la Judicatura; para conservar la independencia de las funciones del Estado el presidente de la República no puede nombrar a ninguno de estos funcionarios. Profundizar la lucha contra la corrupción, particularmente investigando todo lo relacionado con el incremento, destino y manejo de la deuda estatal, tanto externa como interna, como las preventas petroleras hechas a China y Tailandia. Contratar una compañía internacional especializada en rastreo de los fondos saqueados por la corrupción pública y privada. Impulsar, mejorar, ampliar, evaluar y controlar la cooperación efectiva público-privada en la gestión integral de algunos servicios públicos, particularmente en concesiones viales de autopistas y redes primarias, evitando, por ejemplo, la burla que hace la concesionaria Conorte en el norte de la provincia del Guayas.

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