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Opinar con mucho cuidado

17 abr 2018 / 00:00

    No cabe seguir diciendo más de lo mismo. Lo vengo haciendo ya por muchos años y el país está sordo. Oye durante el impacto del momento y después se dedica a cualquier otra cosa. Las malas noticias son buenas para los titulares pero no para asumirlas en el manejo de los hechos cotidianos.

    Como “desafortunadas” fueron calificadas por algunos (la verdad perturba a los seres cómodos cuando los obliga a tomar definiciones) mis declaraciones de hace casi diez años, a propósito de las investigaciones vinculadas al denominado caso Angostura, cuando me permití advertir que el país estaba en riesgo de convertirse en una narcodemocracia. Antes había hecho denuncias sobre vínculos entre un legislador y narcotráfico, y el respectivo Congreso Nacional le dio certificado de buena conducta al diputado de marras y yo quedé como calumniador vulgar. Él siguió transportando droga con placa de padre de la patria que le permitía circular sin ser examinado y yo quedé frustrado.

    Las vinculaciones del narcotráfico siempre han sido poderosas. Las del narcotráfico y la política, en ámbito mundial, nunca han sido un misterio pero son esos temas de los que no es políticamente correcto hablar. Cuando se toman acciones pueden darse situaciones como las que estamos sufriendo. Y peor cuando esas acciones violan pactos secretos propios o ajenos, para mantener una solapada tolerancia.

    Ahora, y lo agradezco, algunos seres humanos generosos, que no son muchos porque el celo y la envidia corroen los entendimientos de quienes creen que todo se reduce a competir y no a compartir, me lo reconocen como advertencia válida. Oírlo, a estas alturas, no me estimula el ego porque me hace notar la inutilidad de los llaneros solitarios. Si no se tiene quién haga resonar lo que se dice, aunque sea mandando la mayor cantidad de “likes”, lo dicho o lo escrito dura lo que los caramelos a la puerta del colegio. La novedad es que ahora la ‘H’ compite con los caramelos.

    En todo caso, el asunto no es como para dar opiniones al gusto para mostrarse conocedor. El grave tema debe ser asumido con seriedad y con un gabinete idóneo.

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