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Ni un día más

13 mar 2017 / 00:01

    Mientras almorzábamos en un patio de comidas se nos acercó un niño muy educado preguntando si podíamos comprarle algo de comer. Tenía hambre, pero ante el ofrecimiento de mi hija de comprarle un plato de comida, le dijo que prefería comprar algunos víveres para su familia. Era uno de los damnificados de Manabí. Y ahí es cuando la indignación se apodera de uno y piensa (autocensura): la comida de este niño está botada en un montón de cascajo en un terreno donde solo un iluso es capaz de ver una refinería. Pero no solo su comida y la de muchos niños, sino su dignidad. No tendría por qué pedir limosna en un país que ha tenido ingresos superiores a los 300.000 millones de dólares. Entonces me pregunto: ¿Quién controla la ejecución de la obra pública y debió parar este despilfarro? La respuesta es: el contralor. Veamos entonces sus últimas travesuras. El año pasado inició un examen especial al circo social de Lenín, que se hacía en unas carpitas con sistemas de iluminación de 150.000 dólares. Lo mismo que cuesta una casa en “Pelucoland”.

    Lo usual hubiera sido que lo absuelva de inmediato, pero (¡oh sorpresa!) decidió “suspender” el examen especial, simplemente porque le dio su regalada gana, sin motivación o argumento válido, tratándose de un aspirante a la Presidencia de la República. Así puso la espada de Damocles sobre la cabeza del “candidato cuántico” y fue nuevamente reelegido. En mi lenguaje, eso no se llama coincidencia sino premio.

    Mientras las cárceles del continente están llenas de presos por lo de Odebrecht, el fiscal sigue contando cursis historias y no consigue la famosa lista. Peor la de Caminosca (de la cual parece no haberse enterado siquiera). La población y los colectivos ciudadanos organizados sienten repugnancia ante esto. Se palpa en las redes. Ni un día más, dicen. Y la única forma de sacarlos (y no precisamente a su casa) es la Convocatoria a una Constituyente que los fumigue los primeros días del próximo gobierno.

    Pero ya con la visión propia de un estadista y no de un mero gobernante, Guillermo Lasso ha abierto la puerta a tal posibilidad.

    colaboradores@granasa.com.ec

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