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Los padres de la patria

18 jun 2017 / 00:01

    Se me ocurre, con algo de nostalgia, bucear en eso de ‘los padres de la patria’. Dicen los historiadores que la expresión que tiene añejo ancestro, comenzó a utilizarse durante el desarrollo de las Cortes que se escenificaron en la bella Cádiz en 1812.

    Dignos del calificativo se hicieron sus delegados que, llegando de todos los confines del Imperio español le dieron una Constitución emblemática que, dado el día de su promulgación, el de San José, se conoció como ‘La Pepa’.

    Entre los más destacados estuvieron muchos de los futuros creadores de repúblicas a las que contribuyeron a emancipar. Entre los nuestros cabe citar al guayaquileño José Joaquín de Olmedo, quien llegó a actuar como secretario de las Cortes y pasó a historia con su célebre Discurso sobre las mitas de América. Tanto era el mérito de esa exposición que su compadre Rocafuerte decidió hacerla reproducir en un folleto orientado a garantizar su difusión. Al quiteño José Mejía Lequerica, a quien se le erigió monumento en Cádiz, y una calle de Madrid lleva su nombre, la Asamblea le reconoció su mérito oratorio; ‘el Mirabeau americano’ lo llamaron, que disputaba en elocuencia con el español Agustín Argüelles, soberano gran comendador del grado 33 de la masonería española, conocido como ‘el Divino’, por su grata retórica. El costarricense Florencio del Castillo era otro brillante representante americano. A Olmedo y del Castillo, el poeta ecuatoriano Sergio Román los denominó: Dos luceros del alba, en sentida obra literaria.

    Sin duda, los legisladores de esa época y de muchas otras después merecieron el honroso calificativo de ‘padres de la patria’.

    Ahora, frente al silencio cobardón y cómplice de muchos de nuestros actuales parlamentarios y más todavía de los que acaban de haberlo sido sin pena ni gloria, mirando desde la relativa distancia de la actividad que el periodismo de opinión determina, antes que denostar prefiero invocar las glorias del pasado para ofrecérselas como modelo de comportamiento a quienes nos deben garantizar el futuro.

    Es mi regalo a los que aspiran a ser ‘padres de la patria’ en su día de celebración.

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