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Lógica económica

14 sep 2017 / 00:01

    El “costo” del gobierno revolucionario (¿?) es catastrófico para pobres y ricos. “Beneficio” nulo. Los usufructuarios del poder, sin producir, se han encumbrado desafiantes. Al no poder desdolarizar, Correa “emitió” papeles basura. Incautó reservas de oro. Sobreendeudó por décadas y prevendió petróleo, minería y pesca. Gastó irracionalmente. Deuda superaría US$ 54.000 millones. Generó inflación, hiperinflación y deflación. Algunos negocios venden 2 y 3 productos por el precio de uno. Miles quebraron. El déficit lo convirtió en herramienta financiera. Fue un gobierno impuestero. “Elevar impuestos no mejora el déficit. No hay ningún país que sea más próspero con subidas fiscales”. “El Gobierno debe amar a sus contribuyentes, no odiarles y maltratarles”: Arthur Laffer (1940 - Curva de Laffer).

    Intentó imponer el estatismo e ideologías caducas. Obligó al “culto a “su personalidad”. “El Estado soy yo”. Sus cortesanos pregonan que es eterno. Y que regresará. Puro populismo y demagogia.

    Para emitir billetes a voluntad (2009) intentó cambiar el dólar por el “cóndor de oro”. Recordemos 11 contenedores que llegaron de Irán. Descubierto y furioso, habló del Sucre (Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos).

    Desapareció la competencia y la competitividad. Blindó la producción y la productividad. No brindó respeto, confianza, ni reglas claras. Controló todo. Hasta la justicia.

    Ignoró que solo ingresan dólares por exportaciones, inversiones y remesas. Atropelló la “lógica económica”. Libertad para emprender. Oferta y demanda.

    Lenín Moreno decretó austeridad y reducción del gasto de personas, bienes, servicios. El buen gobernante “gobierna”, no hace demagogia ni populismo. Trasciende.

    Henry Kronfle: hay que bajar impuestos, ingresos y gastos permanentes. Luis Fernando Torres: falta contabilizar gastos y financiar deudas al IESS.

    La “lógica económica” nada tiene que ver con políticas demagógicas de derecha, izquierda, neopopulistas, neoliberales o tecnocráticas que coartan las inversiones.

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