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La SRI

12 sep 2017 / 00:01

    En la era medieval europea existió una institución llamada la Santa Inquisición, que se dedicaba a la persecución y castigo de la supuesta herejía. En nuestro país, a decir de muchos, tenemos nuestra propia institución rectora de la persecución, conocida como SRI, que luego de tantas denuncias dan ganas de rebautizar como la Santa Recontra Inquisición.

    Al igual que la del Medioevo, esta institución en Ecuador estaba a la orden del Estado para cumplir con la persecución implacable, sin respeto a los derechos de quienes eran identificados como elementos o figuras que se oponían al régimen de la década pasada. Ya son varias las denuncias de persecución que pesan sobre el SRI. Entre los tantos afectados están un par de excandidatos presidenciales, burgomaestres, empresarios, compañías telefónicas privadas, varias industrias importantes del país, universidades privadas, el empresario Álvaro Noboa, quien podría ostentar el título del más auditado por el SRI dentro de la historia republicana del Ecuador.

    Cada vez que quieren arremeter contra alguien inician determinaciones e inspecciones, para luego ponerse a presumir y glosar; y si no reciben el pago de la cifra observada, embargar, enajenar y rematar. Actúan bajo figuras legales mal aplicadas, que instrumentadas a la ligera, se utilizan para arrasar como aplanadora con lo que tengan por delante. Estas prácticas deben parar de inmediato. No se puede permitir que existan instituciones que actúen insubordinadas a la ley y al orden constituido. Se debe abrir lo antes posible una investigación objetiva y sin excepción, a todos los funcionarios del SRI que tuvieron firma de responsabilidad en todos los actos denunciados que ocurrieron durante la década pasada; y de encontrarse irregularidades, someterlos a procesos legales donde caiga sobre ellos todo el peso de la ley.

    Con la excusa de cobrar impuestos, no pueden manejarse líneas irregulares de recaudación, donde se destruyan vidas, patrimonios y propiedades, sin que exista hasta ahora el castigo necesario contra los responsables de tan despreciable cruzada.

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