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La sátira

06 mar 2017 / 00:00

    La libertad de expresión fue blanco de la intolerancia del poder al haber sancionado a Flor María Palomeque por su personaje La Mofle, por considerar que “denigra a la mujer”.

    Pareciera que la lucidez se pierde bajo la neblina del poder y que al humor de estos autoconsiderados “semidioses” los asfixiaran las “denuncias de supuestos actos de corrupción y/o fraude”, dando paso a pasiones como el “odio”, del cual hemos tenido una maestría esta última década.

    Es que al parecer los “poderosos” desconocen que la sátira existe desde la época de la antigua Grecia, y ha transmutado de lo literario a obras teatrales, películas; etc. Que exagerar o minimizar un hecho de la vida cotidiana hasta transformarlo en una ridiculez es su característica más destacada, porque el fin último es la denuncia por medio del humor, rechazando “de manera inteligente”, a través de la ironía y el sarcasmo, aquello que lesiona, daña u oprime a una sociedad.

    Charles Chaplin utilizó la sátira para repudiar el abuso del régimen nazi, ridiculizando en su obra El gran dictador, los delirios de grandeza de Hitler.

    El Ecuador ha contado con grandes expositores de este recurso, quienes se convirtieron en críticos de los gobiernos de turno. ¿Cómo olvidar, las “estampas quiteñas” de don Ernesto Albán y su personaje Evaristo Corral y Chancleta? O en la actualidad a David Reinoso y sus personajes ‘Eleón’, parodiando al expresidente León Febres-Cordero, o ‘Willy Pompón’, en referencia al personaje de Guillermo Lasso; y Flor María Palomeque, con su personaje La Mofle, denunciando la realidad político-económica y social, desde el humor de una sencilla ama de casa guayaquileña. O en el género literario, el ‘Pájaro’ Febres-Cordero y sus “reflexiones” sobre “el excelentísimo señor presidente”, y en el género de la caricatura, ‘Bonil’.

    Más del 60 % de la población dijo no al continuismo; sin embargo, los continuistas pretenden seguir gobernando desde la Asamblea, a través de una “cuestionada mayoría”, representando, esa sí, la peor de las sátiras en contra de la voluntad popular.

    colaboradores@granasa.com.ec

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