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La propuesta

20 feb 2017 / 00:01

    La primera vuelta electoral ha concluido. El eje sobre el cual giró fue la generación de empleo, de manera tal, que todos los candidatos ofrecieron diversas formas para conseguir tal objetivo.

    El candidato oficialista ofrecía crear doscientos cincuenta mil plazas de trabajo al año; por su parte, Guillermo Lasso lanzó como base de su campaña la generación de un millón de empleos, en un periodo de cuatro años. El resto centraba su atención en segmentos de la sociedad. Unos pretendían captar el favor de los jubilados, otros el de los jóvenes, a través de las prácticas preprofesionales o pasantías pagadas, lo cual ya está legislado.

    El oficialismo reclamaba la autoría de haber eliminado la “precarización laboral” al eliminar la tercerización y las modalidades contractuales del trabajo a plazo fijo, enganche, y el trabajo por horas. El resultado de tales acciones, en el corto plazo, fue el decrecimiento del empleo e incremento del trabajo informal a niveles inalcanzados en el pasado, por lo cual el Gobierno se vio en la necesidad de denominarlo “empleo inadecuado”, convirtiéndose paradójicamente, en la peor de las precarizaciones.

    Concomitantemente, los candidatos ofrecieron incrementar la remuneración, la cual, al no realizarse de manera técnica, vía incremento porcentual, con base en la productividad, y realizarse de manera política, no solo incrementa el costo de la mano de obra, sino que históricamente, ha generado en muchos casos más desempleo, pérdida de competitividad, produciendo un efecto inflacionario que eleva el costo de la canasta básica, haciéndola inalcanzable.

    Lo que el trabajador necesita es que el próximo gobierno recupere el poder adquisitivo de la remuneración, de manera que el costo de la canasta básica no crezca de manera exponencial.

    Ya es hora de que tomemos conciencia de que los modelos centralistas, populistas, con políticas paternalistas, son verdaderos heliogábalos, que desintegran la riqueza de los países, agrandando la masa de miseria, porque al final del día, ricos y pobres pagamos de una u otra forma la factura.

    colaboradores@granasa.com.ec

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