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La H no es muda

21 mar 2017 / 00:00

    De todos los problemas que enfrenta la sociedad ecuatoriana, el del consumo de drogas es el más terrible y el más complejo de derrotar. Podríamos pensar que problemas como el riesgo de desdolarización, la crisis fiscal, la institucionalidad, la deuda y otras dificultades se muestran insuperables, pero no, el tema de la destrucción de las vidas de gran parte de nuestros niños y adolescentes es gravísimo.

    Los carteles de la droga han importado el mecanismo de distribución multinivel que ha sido muy exitoso en la comercialización de productos de consumo masivo. El mecanismo funciona así: ubican a una persona desempleada en una determinada barriada, ofreciéndole la responsabilidad de hacerse cargo de la venta de droga en el sector. Esta persona deberá contactar a otras 3 o 4 personas para que lo hagan a su vez en sus “manzanas”. Además del sugestivo ingreso económico, está la posibilidad de que sean ellos y no terceros, quienes controlen el consumo de drogas de sus hijos. Posteriormente, ese nivel penetra en los consumidores, quienes venden pequeñas dosis y de esos ingresos pueden financiar su consumo. Por esta razón cuando la Policía hace redadas en ciertas zonas, la barriada se levanta para proteger al microtraficante; es un negocio del que muchos comen. Según estudios, en Ecuador la edad promedio de inicio de consumo es 14,3 años, aunque otras investigaciones revelan que la edad promedio está ya por debajo de los 14 años.

    El tema de la droga no es un asunto policial exclusivamente, pues la cruzada debe empezar por la familia, complementarse con los diferentes niveles de educación formal y ser abordado como un problema de salud pública (pandemia).

    La Policía puede reprimir el tráfico, pero no puede enseñarles a los padres a educar y proteger a sus hijos. Debemos instrumentar una red de ayuda médica para la rehabilitación de consumidores y complementar lo anterior con la generación de empleo y oportunidades para los jóvenes. No le podemos pedir a alguien desempleado y sin esperanza que se siente a pensar en la patria. Empecemos pronto o perdemos a nuestros chicos.

    Twitter@PaulEPalacios

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