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La guerra por el agua

15 feb 2018 / 00:00

    En 1979 la película australiana Mad Max presentaba un futuro apocalíptico donde pandillas de motociclistas se enfrentaban por el escaso combustible. Este film dio origen al término “madmaxismo” que describe la actitud pesimista hacia un futuro incierto y cuyos seguidores se preparan ante esta posibilidad. Al parecer esta realidad está cercana, aunque la guerra no será por el combustible, sino por el agua.

    En Ciudad del Cabo, Sudáfrica, la guerra del agua se iniciará pronto. La situación es tan crítica por el desecamiento de sus fuentes que en menos de dos meses sus cuatro millones de habitantes se quedarán literalmente sin una sola gota de agua. Sus autoridades han advertido que cuando ese día llegue se originarán graves problemas que van desde crisis sanitarias y epidemias, hasta caos y anarquía. Como advierte el gerente de la empresa de agua de la ciudad: “Será terrorífico para muchas personas cuando abran la llave de agua y no salga nada”.

    La Organización Mundial de la Salud establece que una fuente de agua debería situarse a no más de 1.000 metros del hogar; por su la lado el PNUD indica que el costo del agua no debería superar el 3 % del ingreso familiar. Sin embargo, millones de personas deben caminar cada día hasta seis horas para conseguir agua y en muchos países pobres se paga cincuenta veces más por un litro de agua que en otros más ricos. Así, por ejemplo, mientras en el Reino Unido una familia destina el 0,1 % de sus ingresos para agua, en Madagascar deben invertir el 45 %.

    António Guterres, secretario general de la ONU, advierte que al ritmo de consumo y desperdicio actual, para el año 2025 las dos terceras partes de la población mundial se enfrentarán diariamente a la escasez de agua, y que para el 2050 la cuarta parte del mundo vivirá en países con una falta “crónica o recurrente” de agua.

    Lo de Ciudad del Cabo no es un hecho aislado. Otras grandes ciudades del mundo, como Sao Paulo o Los Ángeles, se encuentran en grave riesgo de que suceda lo mismo. La guerra por el agua no solo que será una realidad, sino que no se encuentra lejana.

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