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La destitución de Maduro

12 ene 2017 / 00:00

    La Asamblea Venezolana, con inmensa mayoría de la oposición, ha resuelto declarar en abandono el cargo de presidente de la República ejercido por Nicolás Maduro, con absoluto respaldo oficial y hasta con la asistencia de los pájaros para su ejercicio.

    La decisión de la Asamblea será juzgada y seguramente rechazada por la Corte Suprema, que es una entidad al servicio de Maduro y el madurismo, pero va acumulando recursos que constan en la Constitución, aunque son rechazados por las fuerzas del oficialismo, en cuanto a sus principios y decisiones al servicio de intereses foráneos, como los que mantiene con Cuba, donde el castrismo se ha convertido en una especie de Walt Disney de Maduro.

    Y el asunto podría continuar de esta manera con la Asamblea, legítimamente elegida y en la que prevalece incontrastablemente la oposición, adoptando decisiones que luego son desechadas por la Suprema Corte, con una mayoría implacable del madurismo.

    Cuando los gobiernos se convierten en severas tiranías, contando con la fuerza en su respaldo, la lucha de la civilidad por la vigencia de los principios democráticos casi es una acción perdida, aunque finalmente los principios se imponen y más, si como acontece en Venezuela, su pueblo vive entre el temor y el hambre, decretados sin el menor reparo por el madurismo, que cuenta con el apoyo de la Fuerza Pública. Aunque como alguien decía, las bayonetas cumplen una serie de funciones, pero no sirven para sentarse sobre ellas, al menos durante un buen tiempo. Venezuela está pasando ya por el periodo en que las asentaderas de su oficialismo van careciendo de un lugar donde sentarse y las bayonetas se hallan, como siempre ocurre, demasiado afiladas para permitir que alguien se siente cómodamente sobre ellas.

    El final de Maduro parece estar cerca. Ocurrirá cuando la fuerza que lo sostiene haga un giro y arroje sus armas, cansada de ser el respaldo de hechos y acciones que tienen al pueblo venezolano en posición de pronta rebeldía. Si la Fuerza Pública se empeña en mantener el horror que hay en Venezuela, lo que podría ocurrir es una guerra civil, con todas las consecuencias tremendas que traen esas contiendas.

    haroc@granasa.com.ec

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