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Keep Calm IV

29 dic 2017 / 00:00

    Toffler, uno de los futurólogos más famosos, convirtió su libro La tercera ola en el texto de cabecera de los chinos, solo superado en ventas por los discursos de Deng Xiaoping; el libro es la Biblia de los reformistas chinos.

    En 1816 Napoleón predijo que “cuando China despierte el mundo temblará”, mientras doblegaba a Europa con su estrategia militar. El momento llegó. Con 1.400 millones de habitantes, la quinta parte de la población mundial, es la primera potencia comercial, la segunda economía global (cerca de superar el PIB norteamericano), el principal prestamista de Estados Unidos, de Latinoamérica y de Ecuador por supuesto. Menospreciados por las empresas tecnológicas de Silicon Valley, los chinos comenzaron a comprar “startups” allí mismo, soportadas por el éxito de Alibaba, que desplazó a Amazon, y de Tencent, las dos principales empresas tecnológicas chinas, que ya están entre las diez firmas que más cotizan en Wall Street. Alibaba lanzó en Malasia la “zona de libre comercio digital”. Jack Ma llegó a sentarse con Donald Trump para explicarle cómo su iniciativa ayudaría a incrementar sus exportaciones a China y reducir el déficit comercial que tanto preocupa a la Casa Blanca. Tencent, líder en redes sociales y juegos “on line”, es hoy la décima compañía mundial. Su titular, Pony Ma tiene como objetivo que “China presida la revolución tecnológica global del futuro”. ¿Fantasía? No. El plan gubernamental “Made in China 2025” tiene 300.000 millones de dólares para comprar empresas de alta tecnología en Occidente.

    La nueva “revolución cultural”, contraria a la de Mao Tse-Tung, no afirma el igualitarismo sino la promoción del “espíritu emprendedor empresarial y la innovación masiva”. Con ese objetivo, China se alió con las mejores universidades americanas para que instalen sedes en su territorio.

    Tengamos calma, llegamos al 2018. El 8 es número mágico para los chinos, también para los que lo vemos como símbolo de lo infinito, como lo es nuestra capacidad de amar, innovar y de reinventarnos al igual que este pueblo milenario.

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