sábado, 23 septiembre 2017
01:06
h. Última Actualización

Debemos aprender de Harvey

14 sep 2017 / 00:01

El huracán Harvey, que azotó la costa de Texas durante casi una semana completa, dejó en su estela vidas agobiadas y enormes daños materiales, estimados entre 150 y 180 miles de millones de dólares, y también plantea preguntas profundas sobre el sistema económico y las políticas de Estados Unidos. Es irónico, sin lugar a dudas, que un evento relacionado con el cambio climático haya ocurrido en un Estado que es el hogar de tantos que niegan su existencia -y donde la economía depende tan fuertemente de los combustibles fósiles que impulsan el calentamiento global. Por supuesto, ningún evento climático en particular puede ser directamente relacionado con el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. No obstante, los científicos han pronosticado que tales incrementos elevarían no solo las temperaturas promedio, sino también la variabilidad del clima -y especialmente la aparición de eventos extremos como el huracán Harvey. Como determinó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático hace varios años, “existen pruebas de que algunas circunstancias han cambiado como resultado de influencias antropogénicas, incluyendo aumentos en las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero”. El astrofísico Adam Frank explicó sucintamente: “mayor calor significa más humedad en el aire lo que significa precipitaciones más fuertes”. Sin una normativa adecuada, los individuos y las empresas no tienen ningún incentivo para tomar las precauciones adecuadas, porque saben que otros asumirán gran parte del costo de los eventos extremos. Sin una adecuada planificación y normativas públicas, incluyendo aquellas relativas al medioambiente, las inundaciones serán peores. Sin una planificación para casos de desastres y una financiación adecuada, cualquier ciudad puede verse atrapada en el dilema en que Houston se encontró: si no ordena una evacuación, muchos morirán; pero, si se ordena una evacuación, las personas morirán en el caos y el tráfico enmarañado consiguiente, que evitarán que salgan las personas. El mundo está pagando debido a que las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero de Estados Unidos son mayores que las de cualquier otro país. Incluso en la actualidad, Estados Unidos es uno de los líderes mundiales en emisiones per cápita de gases de efecto invernadero. El país cuenta con los recursos y habilidades para analizar estos eventos complejos y sus consecuencias, así como para formular e implementar normativas y programas de inversión que mitiguen los efectos perjudiciales que afectan vidas y bienes.

TE RECOMENDAMOS
A LA CARTA