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¿Ha fallecido el internacionalismo liberal?

11 mar 2017 / 00:01

Hace un siglo, el presidente estadounidense Woodrow Wilson se debatía sobre si entrar en la I Guerra Mundial. Hacía solo un mes había ganado la reelección, en parte promoviendo una política de neutralidad que ahora se estaba preparando para abandonar, junto con el eslogan “Estados Unidos primero”. Hoy, por primera vez en más de 80 años, un presidente lo retoma para promover una posición de política exterior directamente en contra de lo que abrazaba la doctrina Wilson. En 1919, una vez finalizada la guerra, Wilson definió su visión exterior como “un internacionalismo liberal” que apoyara la seguridad colectiva y la promoción de los mercados libres entre las democracias, regulada por un sistema de instituciones multinacionales dependiente, en último término, de los EE. UU. Aunque el Senado estadounidense rechazó al principio la visión de Wilson, en particular su apoyo a la Liga de las Naciones, Franklin D. Roosevelt resucitó el internacionalismo liberal después de 1933, y ha contribuido a dar forma a las políticas exteriores de la mayoría de los presidentes desde entonces... hasta Trump. El enfoque de “Estados Unidos primero” que Trump promueve tiene desdén por la OTAN, desprecio hacia la Unión Europea y ridiculiza el papel de liderazgo alemán en Europa. Rechaza además la apertura económica, con su retirada del acuerdo comercial de la Asociación Transpacífico y su llamado a renegociar el Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano. También ha prometido salirse del acuerdo climático de París. A diferencia de Wilson, Trump no parece valorar el mantenimiento ni la profundización de los lazos con otras democracias. Si Wilson estuviera vivo hoy, podría estar de acuerdo con Trump en algunos temas, aunque sus propuestas de soluciones serían muy diferentes. Trump ha decidido que los EE.UU. simplemente no debe molestarse con el resto del mundo, a menos que obtenga algo concreto a cambio. Wilson, por el contrario, quería difundir la democracia en aras de la paz mundial, pero de manera indirecta, trabajando a través de la Sociedad de las Naciones. Creía que las instituciones internacionales, el imperio de la ley, los valores comunes y una élite poseedora de una visión democrática podían garantizar la seguridad colectiva y la resolución pacífica de conflictos. Creía que en última instancia, lo que comenzaría como Pax Americana se convertiría en una Pax Democrática. No todos los presidentes de EE. UU. han seguido la pista de Wilson. Tres administraciones presidenciales hicieron caso omiso de la promesa del internacionalismo liberal, desde la elección de Warren G. Harding en 1920 hasta que FDR asumió el poder en 1933. Con Trump se está apagando nuevamente. “A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra”, declaró Trump en su toma de mando. “A partir de este día, va a ser solo Estados Unidos primero.” Pero la visión de Wilson puede no ser tan fácil de anular. En el siglo XX, la Gran Depresión, la II Guerra Mundial y la Guerra Fría impulsaron a los políticos estadounidenses a adoptar el internacionalismo liberal. Hoy también es probable que un mundo tumultuoso vindique su atractivo profundo y duradero.

Project Syndicate

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