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Finalizada la tregua

09 feb 2018 / 00:00

    Finalizada la consulta, no hubo sorpresas, con excepción de Manabí. Resulta insatisfactoria la explicación de su apoyo al correísmo producto del terremoto; en Esmeraldas, también víctima el 16 de abril, el Sí ganó por goleada. Sobre este punto quisiera hacer referencia a la lectura de Enrique Herrería: probablemente sea el resultado del centralismo y la atención que reciben Quito y Guayaquil, dejando a su capital en tercer plano. Aceptando esta teoría, me disculpo con Portoviejo, pues el foco de este análisis será nacional. Antes de conocer resultados, trataba de adivinar cómo el No justificaría su derrota. Aposté por “sospechas ante fraude electoral”. Estaba equivocada. Como bien me indicaron: argumentarían hasta la muerte un “perdimos, pero ganamos”. Tenían razón. De alguna forma Correa pasó de perder con el 35 % a ser la fuerza política #1 del país, relegando a Moreno a un 2%. Aún no entiendo esta fórmula matemática. Pero antes de criticar cálculos que exceden mi comprensión, quisiera destacar lo siguiente: a) El correísmo sufrió una derrota, pero está lejos de estar muerto políticamente. Un 35 % no es nada despreciable; b) Sin embargo, me atrevo a adelantar que, sin Correa, ese apoyo se diluye. El caudillismo ha llevado a que no exista una figura capaz de aglutinar esta población; c) Por eso para hablar de “muerte del correísmo” es necesario terminar con la vida política de Rafael. Como menciona Robert Greene en su obra 48 Rules of power: más se pierde al detenerse a medio camino. Si dejas la posibilidad, tu enemigo se recuperará y su respuesta será brutal. Conviene tomarse de forma seria sus vinculaciones turbias. Dejando el análisis electoral, queda el asunto de la CIDH. Presidente Lenín, el argumento de la soberanía del Ecuador no aplicaba. Nuestro país ratificó la Convención que faculta a la Corte a otorgar medidas provisionales. En vez de repetir el discurso falaz de Correa sobre el SIDH, correspondía preparar una comisión que argumentase en la Corte nuestra postura, en defensa del voto ecuatoriano. Después de todo, votamos por el cambio. Y una vez finalizada la consulta, finalizada la tregua.

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