miércoles, 17 enero 2018
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Esto apesta

01 ene 2018 / 00:01

    Vaya, gracias a lo de Glas llegamos al final del cuento y al “...y todos fueron felices por siempre”. “Haber”... perdonen que les agüe la fiesta pero, ¿recuerdan cuando el rey Salomón propuso partir un niño en dos? Quería saber cuál de las 2 mujeres que se lo disputaban era su madre. Porque un juez siempre busca la verdad. Claro, menos aquí. Porque ¿no les parece raro que no se lo haya ni mencionado a “él”? ¿Y que nadie quisiera saber quién es el autor intelectual del delito? ¿Que no le hicieran ni una pregunta a Glas sobre esto?: “Haber” señor Glas, usted desenvolvió su gestión en un sistema raro... sin informes de contralor ni procurador. Habiendo ministros “combo 2x1 mode”, se les quitó sus competencias en el manejo de cada uno de sus sectores estratégicos para dárselas en exclusiva a usted, señor Glas. ¿Es usted superdotado, posee algún talento o habilidad especial o un intelecto superior? De no ser así, ¿por qué era necesario que una sola persona -en este caso usted- controlara todos los negocios del país? Claro, usted solo es una pieza, pudo ser cualquiera. Lo cual me lleva a conjeturar quién es el autor intelectual de este repugnante asunto. Dado que su poder como vicepresidente no alcanzaba para montar este andamiaje, usted no pudo ser el autor intelectual de esto. Recuerde, está bajo juramento. Dígame señor Glas: ¿fue el señor Correa quien lo planificó y lo diseñó?”. Chicos, esto es lo mínimo. Pero no. Nadie quería la verdad, sino desviar toda la atención hacia Glas. Por eso los jueces se hicieron los locos. Este es el único juicio de la historia en el que -sabiendo todos quién es el culpable- una fuerza superior impide que se lo vincule. ¿Y saben por qué? Porque saben que no haremos nada. De esta forma nos entucaron una vez más, ya que todo estaba amarrado antes del juicio. Está claro que alguien usó el poder judicial para ordenar al fiscal en esta extraña sentencia, que inicie juicios por 8 delitos como cohecho, concusión, etc. y así distraernos para siempre de “él”, porque: 1. Aún alguien controla los jueces; 2. Si no es “él”, es alguien muy “heavy”; 3. Esto apesta.

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