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18 may 2018 / 00:00

    Corea del Norte es una amenaza para la paz. Para todos nosotros. Por eso cualquier intento de acercamiento con Estados Unidos (y con el resto del mundo) debe ser cuidado. Nadie se mueva. Nadie respire. Estamos caminando sobre cáscaras de huevos. Especialmente desde que Trump es presidente y los puntos de encuentro entre ambos mandatarios son cada vez más escasos. No creen en la diplomacia. Ni en concesiones. Ni en agachar cabeza. Y sin embargo, este 12 de junio está prevista la cumbre Kim Jong-un-Donald Trump. O, ¿estaba? A estas alturas, difícil saberlo. No hay que ser experto para entender que estos procesos son complejos y que el objetivo es mantenerlos a salvo; con Jong-un más. En este contexto, John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de Trump, se atrevió a decir: (i) que EE. UU. ya tenía el modelo de desnuclearización de Corea del Norte en mente, y (ii) que ese modelo sería el empleado en Libia. Pausa. ¿Ya tienen el modelo? No han empezado a negociar y Corea del Norte ya tiene deberes. Estoy segura de que Jong-un, amante y defensor de su soberanía no recibió con agrado estos comentarios. Pausa nuevamente. ¿Libia? ¿Implementar el modelo empleado en Libia? En 2003, presionado por EE. UU. y la UE, Muamar el Gadafi accedió a desmontar todos sus programas de armamento de destrucción masiva. Años más tarde, la OTAN bombardeó el país, Gadafi fue asesinado y Libia entró en guerra civil. Lo que el mundo aprende: sin posibilidad de represalias, no hay seguridad. Bolton escogió este ejemplo, este mensaje. Jong-un aún no da la media vuelta únicamente por la urgente necesidad de levantar las sanciones a su economía, por más que estos comentarios lo hayan hecho dudar (como mínimo). Pero, peor que él las recibió Trump, al saber lo que estaba en riesgo. Trump, quien quiere la medalla del presidente que doblegó a Corea de Norte. Trump, el que -a pesar de todas las críticas- trajo paz. Trump, callándonos a todos. Trump haciendo historia. Por estas dos motivaciones, a pesar de los tropiezos, el mundo está a un paso de la paz. Solo que de aquí al 12 de junio, no es un paso, sino un salto largo.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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