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Entre la indignación y el miedo

29 ene 2017 / 00:02

    La posesión de Trump no ha conllevado ninguna sorpresa ni en lo programático ni en lo retórico-conductual; le cae el refrán “genio y figura hasta la sepultura”, continúa en campaña y confrontación. La preocupación mundial y nacional no es lo que diga o haga, sino las decisiones que toma y los diversos conflictos que está generando, pero que conforman su pequeño plan de gobierno que despierta miedo y preña al futuro de incertidumbre.

    El arribo de Trump es imputable a la errática gestión de Obama, que priorizó sus compromisos con el “establishment” antes que el cumplimiento y aseguramiento de sus ofertas de campañas. Recordemos que pierde la mayoría en las dos cámaras del Congreso, lo que impidió lograr la reforma migratoria y la universalización de la atención de salud para los pobres. Y a los errores y olvidos de Hillary, que no convocó ni visitó a la América profunda, a los reductos de la empobrecida clase obrera blanca. Como también a un arcaico y oligárquico sistema electoral, basado en la superioridad del colegio electoral sobre el voto popular.

    Las medidas de los cien primeros días del mandato Trump están basadas en el caballo de batalla empleado en la campaña, el frágil y discutible legado del gobierno Obama, que tanto cuestionó y atacó, pero que, a su vez, se sustenta en su ignorancia y corta visión de la política nacional e internacional.

    El ascenso del ultraderechista, reconfirmado por la conformación de su gabinete, es la respuesta de un electorado xenófobo, despolitizado y empobrecido por la crisis económica, los bajos salarios y la “hiperglobalización comercial y financiera dirigida a la integración de los mercados mundiales, que desgarró a las sociedades locales”, según Dani Rodrik; y que después de un gobierno de un afrodescendiente demócrata votó visceralmente por un populista autoritario.

    Finalmente, “America first” es oponerse a la multipolaridad y nuevo orden mundial en esta etapa del capitalismo.

    El proteccionismo es retroceso, para el imaginario de blancos empobrecidos es “renacimiento económico y cultural”.

    colaboradores@granasa.com.ec

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