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El mensaje de Oprah

11 ene 2018 / 00:01

    Oprah Winfrey tiene 2,8 miles de millones de dólares, es periodista y debe ser una de las influencias más grandes en los medios de comunicación. El discurso que dio en la entrega de los Globos de Oro lejos estaba de sus millones y de su poderío mediático pero muy cerca de las víctimas de la violencia racial, sexual y laboral. Oprah, con cada una de sus palabras, se solidarizó con las mujeres que en silencio guardan el dolor y la vergüenza de haber sido maltratadas y aupó la bien parada y creciente posición femenina que les está diciendo a los agresores que su tiempo ha llegado a su fin.

    Nos recordó el caso de Rec Taylor, a quien seis hombres blancos violaron. En varias ocasiones he tratado de entender cómo un tipo puede sentir placer y llegar a un orgasmo viendo el dolor en el rostro y oyendo el grito de desesperación de su víctima. Creo que nunca lo entenderé y sospecho que a estas alturas no deseo entenderlo.

    El que tiene poder abusa, controla, humilla, veja, con palabra, acción y omisión. ¿Cuántas mujeres son violentadas en sus trabajos? ¿Cuántas veces el jefe las maltrata en público y en privado con tal de desprestigiarlas? ¿Y cuántas no pueden coger sus cosas e irse porque no sabrían dónde conseguir trabajo para mantener a su familia?

    Hablar de esto, de acosos y violaciones, para algunos hombres es hablar de cosas típicas de mujeres, dramas baratos o cuestiones hormonales. ¿Vergüenza, verdad?

    Que todas las estrellas de cine hayan ido de negro a la ceremonia de los premios ha sido una voz que al unísono grita que el tiempo de los agresores ha terminado, y que ha empezado el tiempo de que esos agresores sean condenados social y legalmente. Un tiempo en el que si la justicia no los alcanza, la gente seria, los profesionales decentes y los inversionistas responsables no sentirán ganas de trabajar con ellos. Por lo menos, les llegó la hora de la vergüenza social y laboral.

    Se les acabó el tiempo de la doble cara a los abusivos. ¡Bien!

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